La celebración de Corpus Christi reunió este 4 de junio, expresiones religiosas y culturales que forman parte de la identidad poblana desde hace más de cuatro siglos.
La Catedral de Puebla programó seis misas a lo largo del día, además de una procesión que partió de la Parroquia del Santo Ángel Custodio de Analco.
La festividad, dedicada al culto de la Eucaristía, tiene presencia en Puebla desde 1588, cuando se realizó por primera vez en el territorio poblano. Su origen se remonta a 1246 en Lieja, Bélgica, y fue instituida para toda la Iglesia católica en 1264 por el papa Urbano IV.
Con la llegada de los evangelizadores españoles a México en 1526, la celebración se incorporó a las prácticas religiosas de la Nueva España y, con el paso del tiempo, sustituyó tradiciones indígenas relacionadas con la entrega de las primeras cosechas como ofrenda.
De esa fusión cultural surgió una de las costumbres más representativas de la fecha en Puebla: el llamado Día de las Mulas. Los campesinos transportaban productos agrícolas en mulas hacia la ciudad para participar en las celebraciones religiosas, lo que dio origen a la elaboración y venta de figuras de barro y yeso con esta representación.
La tradición también está acompañada por diversas leyendas populares que relatan cómo estos animales se arrodillaron ante el paso de procesiones religiosas, fortaleciendo su vínculo con la festividad.
El Arzobispo de #Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, preside la misa de Corpus Christi. ❗ pic.twitter.com/b5iiJnkuPa
— Síntesis Puebla (@sintesisweb) June 4, 2026
Otra de las figuras características son los llamados panzones, personajes que surgieron durante la época de las haciendas como una representación satírica de los hacendados. Su diseño muestra cuerpos robustos y vestimentas ajustadas, elementos que simbolizaban la percepción que tenían los trabajadores de sus patrones.
A estas representaciones se suman las muñecas conocidas como lolitas, elaboradas como una alternativa accesible a los juguetes importados de España y que, de acuerdo con la tradición popular, caricaturizaban a las esposas de los propietarios de las haciendas.
Actualmente, la venta de mulas, panzones y lolitas continúa siendo una de las expresiones más reconocidas del Corpus Christi en Puebla, una festividad que combina la tradición religiosa con manifestaciones culturales heredadas de varias generaciones.


























