Luego de una conversación en la que al no coincidir en algún tópico entre los que ahí nos encontrábamos, me surgió una duda acerca de lo qué es la verdad. Lo que me hizo cuestionar: ¿Qué hace válida la sentencia de un juez o la decisión de un árbitro? O… ¿El diagnóstico de un médico? La respuesta fue simple: es la verdad.

Por ello un comentario sólo se sostiene, si se sustenta con respeto a la verdad. Sé que la verdad no es fácil. Pues la credibilidad a nuestros conocimientos genera tres aspectos:  duda, opinión y/o certeza. En la duda nos encontramos entre la afirmación y la negación del tema. La duda que se encuentra sobre la opinión que entiendo es la adhesión a una proposición sin excluir que pueda ser falsa. La libertad humana genera un factor de incertidumbre pues al hablar acerca de la sociedad o de nuestra propia vida, implica entrar en lo opinable. Lo cual no significa que las opiniones tengan un mismo valor.

Tratando de profundizar, recuerdo que el escepticismo es la postura que niega la capacidad humana para alcanzar la verdad. Y desde un punto filosófico, escepticismo es la reflexión y conclusión, que nada se puede afirmar con certeza, y si refugiarse en la abstención de todo juicio. Por ello, lo que se conoce de forma inequívoca, es algo cierto. Y lo cierto no se debe tomar como opinable, ni viceversa.

Por ello afirmo que la certeza se fundamenta en evidencias, y estas no son otra cosa que la presencia patente de la realidad. La evidencia es mediata cuando no se da en la conclusión sino en los pasos que conducen a ella.

La propia condición del hombre pese a sus amplios conocimientos, por su propia limitación natural, no puede tener una verdad absoluta. Pues no existe quien conozca, sepa o haya visto todo o de todo. Sin embargo, eso no obsta para alcanzar la seguridad de hechos, conocimientos y realidades. Pues su certeza se apoya en un tipo de evidencia mediata que no proviene de propios razonamientos sino de segundas o terceras opiniones. Pues sino admitiéramos su valor, o no creyéramos en nadie, la sociedad no evolucionaría como acontece en este mundo actualmente. Por lo que considero es necesario y razonable creer y dar crédito sólo en lo que se ve y vive.

Sabemos que la certeza proviene de la evidencia, que es en lo que se sustenta el especialista que atestigua la existencia de un hecho. Incluyendo a los que dan origen a algunas creencias religiosas. Por eso, la fe es una exigencia racional, y su exclusión es una reducción arbitraria de las posibilidades humanas.

Por ello afirmo, que es la persona humana quien debe adaptarse a la realidad, reconociéndola y aceptándola tal como es, aunque no siempre suceda así. Surgiendo el subjetivismo al hacer que la inteligencia modifique la realidad según sus propios gustos que nos lleve a ya no descubrir nuevas cosas sino a inventar a partir de ellas.

Según los que saben, la causa más frecuente del subjetivismo son los intereses personales. Que traducidos a palabras coloquiales se convierten en riqueza, poder, amor, comodidad, fama, éxito, lujos y muchas causas más, y que llegan a tener más peso que la propia verdad.

De ahí que el subjetivismo, afecte no solo a lo más trivial, sino  también a las cuestiones más graves por ejemplo: cuando el político de otros países, se encuentra seguro que “administrar para sí” los recursos del pueblo, es porque lo merece, o el terrorista que está convencido que su causa justa; o la mujer que aborta y se auto convence diciendo que sólo interrumpe su embarazo; o la persona que le dice a su pareja que le ama en múltiples ocasiones para convencerse; o aquel suicida que creyendo que sus problemas son gigantes como consecuencia de su enfermiza subjetividad.

Es por ello que para que la verdad sea aceptada como tal, es preciso encontrar a una persona habituada en reconocer las cosas tal y como son, y que esté acostumbrado a vivir de acuerdo a sus intereses, pues de no ser así, tiende a carecer de la fortaleza necesaria para afrontar las consecuencias de la verdad. Si quisiéramos hacer un análisis de la historia humana, descubriríamos que es una historia plagada de auto justificaciones buenas o malas según queramos ver. Paro esto también hay una causa y un fin o lo que es lo mismo, aquello que decía Hegel: “…lo malo que ha ocurrido en el mundo, desde Adán, puede justificarse con buenas razones. Al menos, puede intentarse tal y como lo hacemos al Dar de sí, antes de pensar en sí.

Porelplacerdeservir@hotmail.com

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