Durante la misa de año nuevo que ofició el Obispo de Tlaxcala Julio César Salcedo Aquino, pidió a todos los fieles católicos a encomendar todos sus deseos y propósitos a Dios, pues dijo es él quién permite que pasen las cosas y lleguen las bendiciones a cada familia.
Durante la realización de la primera homilía del año el Obispo señaló que cada primer día del año se celebra la fiesta de Santa María madre de Dios, por lo que resaltó la importancia para la fe cristiana escuchar la palabra de Dios, la cual señala como se debe de conducir cada persona durante el año que inicia.

En la explanada de la basílica de Ocotlán, la máxima autoridad católica en la entidad retomó el mensaje del evangelio para exhortar a las decenas de personas ahí presentes a dejar todo en manos de Dios en el comienzo del año, “dejen sus alegrías tristezas, preocupaciones y pónganlas ante el señor este nuevo año que el mismo nos ha permitido iniciar, para que bajo la mirada de María se encomienden y el año que inicia sea de gracia y bendición”.
En este sentido, Salcedo Aquino pidió a los feligreses a seguir el camino de la virgen María y recapitular la vida, meditar lo vivido y contemplar la situación familiar y en sociedad, y reconocer la bendición que el señor ha enviado a cada uno en diferentes momentos y de diferentes maneras.
“Debemos aprender a reconocer que el Señor ha estado presente en nuestras vidas, constatar como el señor siempre tiene un hilo conductor de cercanía de Providencia, de misericordia con nosotros, y poder lograr una conversión de nuestras acciones para ser mejores seres humanos y ciudadanos”.

Finalmente compartió que existen tres formas de bendición para recordarlas durante el año, la primera es la que se da entre las familias en el nombre de Dios, sobre todo de los padres a los hijos, que en el primer día del año la celebración de la misa es muy importante ya que se reciben tres formas de bendición, la que segunda, la bendición que damos a Dios cada ve que agradecemos un favor o acontecimiento importante en nuestras vidas y la tercera bendición es la dada por el señor y la cual nos da sentido a la vida al estar al servicio de los demás.
Cabe destacar que miles de familias tlaxcaltecas acuden cada primero de enero a la basílica de la virgen de Ocotlán a agradecer los bienes recibidos durante el año que termina, y pedir por el año nuevo.








