En esta ocasión el Viernes Santo se vivió de manera muy diferente a como cada año es costumbre celebrarse; las calles lucieron como cualquier otro día normal pero con visible disminución de personas, todo esto debido a la suspensión de actividades que pudieran concentrar masivamente a la población, entre ellas la celebración de la Semana Santa.
Cabe mencionar, que tras ser declarada emergencia sanitaria la pandemia del Coronavirus (Covid-19), a nivel mundial, nacional y estatal todas las actividades públicas fueron suspendidas como medida de propagación del virus, que al menos en el país ha cobrado la vida de 194 personas y 3 mil 441 casos confirmados.
En el caso de Tlaxcala, se registran hasta el momento 38 casos positivos, 280 negativos, 98 sospechosos y una defunción; por lo que se continúa trabajando para reforzar las medidas de distanciamiento social.
En este sentido, y derivado de las acciones que emprendió el gobierno del Estado para disminuir dentro de lo posible la propagación de contagios de Covid-19, la Diócesis en la entidad, encabezada por el Obispo, Julio César Salcedo Aquino, informó a finales de marzo que se suspendían en este año las celebraciones de Semana Santa, que incluían las procesiones, viacrucis y cualquier acto litúrgico que concentraran un gran número de fieles.
Por lo que este viernes la Basílica de Ocotlán y la Iglesia de San Nicolás, y el resto de templos católicos en la capital permnecerieron abiertos pero vacíos, o como la Parroquia de San José que permaneció cerrada.
Únicamente a través de las redes sociales de las páginas oficiales de la Diócesis, es como los fieles han podido vivir las celebraciones eucarísticas de la Semana Santa, donde se ha podido apreciar que únicamente los sacerdotes son los que han podido estar presentes en los templos pero bajo las medidas de prevención que constan de mantener una sana distancia.



























