Cuando se habla de la flor de jamaica probablemente en lo primero que se piensa es en su sabor presente en algunas de las comidas más representativas de nuestro país lo que en conjunto con su gran variedad de propiedades medicinales hace que su consumo sea indispensable dentro de la dieta de cualquier persona.

 

La historia de la jamaica (hisbicus sabdariffa) se origina en el África Tropical donde se cree que comenzó su cultivo ya que aunque se tiene constancia de la existencia de la Jamaica en Egipto, Sudan y Senegal la razón de su cultivo no era la flor sino sus duras  fibras que se utilizaban para la creación de telas resistentes.

 

Esta flor llega a nuestro país en el siglo XVI en el barco Español Nao de China o Galeón Manila que tenia la tarea de cruzar todo el mar de pacífico para llegar desde las Filipinas hasta Acapulco donde comenzó su cultivo a gran escala dentro de nuestro territorio.

 

Los usos de la jamaica se han ido expandiendo con el tiempo uno de los más importantes fuera de la cocina es en el campo de los pigmentos gracias a hibisina y gosipitina que son utilizados como base natural de color para jarabes y licores.

 

En los usos  medicinales no se queda atrás ya que aporta numerosos beneficios como:

 

  1. Un alto contenido de vitaminas entre las que destacan la A, B, E y C (a esta ultima se le atribuye la propiedad que la flor tiene de prevenir el envejecimiento prematuro)

 

  1. Las infusiones de la flor disminuyen de manera considerable las inflamaciones de varias partes de nuestro cuerpo por lo cual es muy recomendada sobre todo para las relacionadas con el ciclo menstrual femenino

 

  1. Es utilizada para cicatrizar heridas en las encías

 

  1. Se utiliza para combatir desde problemas de la piel como el acné hasta anemia e infecciones respiratorias

 

  1. Ayuda en la limpieza de órganos como el hígado y los riñones

 

  1. Es tu mejor aliado a la hora de combatir la “cruda” o resaca alcohólica

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