Como resultado del estímulo PECDA, Laura Ivonne presentó por primera vez ante el público una puesta en escena que invita a mirar de frente una historia que se repite: la de mujeres que, generación tras generación, cargan con ausencias, trabajo precario y silencios heredados.

Se trata de “Nonantzin, lejos de su hogar”, escrita, dirigida e interpretada por Laura Yvonne Méndez Hernández. A través del arte escénico, la obra expone la realidad del empleo doméstico informal y los abandonos paternos dentro del hogar, temas que, aunque muchas veces normalizados, siguen marcando profundamente la vida de miles de familias.

La puesta en escena destaca también por su carácter multidisciplinario, al reunir a talentos artísticos en ascenso, en su mayoría jóvenes y mujeres tlaxcaltecas, quienes encuentran aquí un primer espacio para compartir su trabajo con el público. Desde la escenografía hasta la música original, el montaje construye una experiencia sensorial que dialoga con la memoria colectiva.

A lo largo de la obra, entre luces, sombras y sonidos, la interpretación de Laura Ivonne conduce al espectador por una historia cargada de nostalgia y cuestionamientos. La narrativa conecta especialmente con personas mayores de 12 años que, de una u otra forma, logran verse reflejadas. Y es que, aunque el relato se sitúa en un contexto rural, no se aleja de la realidad cotidiana de Tlaxcala, tanto en el pasado como en el presente.

El mensaje es claro y conmovedor: madres que se pierden momentos irrepetibles junto a sus hijos debido a la necesidad de trabajar para sostener a sus hogares; infancias que crecen entre ausencias; y una pregunta que permanece en el aire: ¿por qué estas heridas emocionales continúan heredándose?

La historia sigue a Maxihuitl, un personaje que viaja “abrazada al viento” y que, como metáfora, nos conecta con relatos de mujeres que dejan su hogar para trabajar, mientras la vida ocurre a la distancia. A través de esta narrativa poética, la obra no solo cuenta una historia, sino que interpela al espectador.

El estreno se llevó a cabo el pasado 2 de mayo en la Caja Negra del Centro de las Artes Tlaxcala, como parte del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) 2025. Con una duración de 55 minutos y entrada libre, la función logró generar una conexión íntima con el público.

Detrás del proyecto hay un amplio trabajo colaborativo que abarca desde la creación escenográfica hasta la composición musical, el diseño de vestuario, iluminación y arte textil, consolidando una propuesta sólida que apuesta por el talento local.

Cabe resaltar que la escenografía fue elaborada con materiales orgánicos como carrizos y hojas de totomoxtle, elementos que no solo aportan identidad visual a la puesta en escena, sino que también refuerzan su vínculo con las raíces y la memoria colectiva. Al finalizar la función, la autora destacó que este trabajo fue construido de la mano de su familia, a quienes agradeció profundamente y dedicó la obra, señalando que su madre y su abuela fueron la inspiración principal para dar vida a esta historia.

Laura Yvonee Méndez Hernández, originaria de Tlaxcala, ha construido su camino en las artes escénicas desde 2019, formándose en el Centro de las Artes Tlaxcala y participando en diversos colectivos como actriz y creadora. Además, ha impulsado talleres dirigidos a infancias y juventudes, así como proyectos cinematográficos dentro del estado.

Sobre el futuro de la obra, la creadora expresó su interés en seguir llevándola a más escenarios, con la intención de que este mensaje continúe tocando a más personas y abra espacios de reflexión en torno a estas realidades que, aunque incómodas, siguen vigentes.

Porque hay historias que no deberían repetirse… pero mientras lo hagan, el arte seguirá siendo una forma de nombrarlas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here