A través de un comunicado oficial por parte de la Diócesis de Tlaxcala, se informó que la «Fiesta de la Virgen de la Caridad», no se llevará a cabo como cada año, esto ante la situación crítica que se vive en la entidad por el incremento de contagios y fallecimientos por Covid-19.
El anuncio realizado por parte del Obispo Julio César Salcedo Aquino señala que siguiendo las indicaciones de prevención de las autoridades sanitarias correspondientes, se tomó la cancelación de la celebración en honor a la Virgen de la Caridad que se realiza cada año en el municipio de Huamantla, durante el mes de agosto.
En el documento se menciona que fue desde hace casi tres meses cuando la diócesis tomó medidas preventivas ante la pandemia que aquejan a la entidad. Sin embargo, actualmente las autoridades sanitarias han reportado que se atraviesa por un momento crítico de contagios y fallecimientos por Covid-19.
Por lo que tras un prudente discernimiento Pastoral, señalaron se privilegió en salvaguardar la vida y la salud del pueblo de Dios, tanto de fieles como de agentes de Pastoral, por encima de otros principal de otros valores o de las tradiciones. Siendo éste un compromiso y responsabilidad de la iglesia.
No obstante, Salcedo Aquino hizo referencia de que el espíritu de la “Caridad” de Nuestra Señora permanece. “Ante el dolor y sufrimiento nuestra Súplica filial se hará aún más fuerte pidiendo que vuelva a nosotros a la iglesia y el mundo sus ojos misericordiosos”.
Señaló que esta advocación tan apreciada por los fieles de la región de Huamantla y por muchos devotos y peregrinos otros lugares, se les hace la invitación a cuidar y proteger la vida de los demás, acompañar a los enfermos y adultos vulnerables y a los que cuidan.
En tanto mencionó que la fiesta de este año es un llamado a la Caridad. “La imagen de Nuestra Señora no pasará por las calles de la ciudad a través del arte efímero de las alfombras multicolores, sino que, a través de nuestras obras de misericordia, alfombras multicolores de caridad, visitará las casas de las familias, sobre todo de los más necesitados.
Finalmente, el obispado recordó que “la noche que nadie duerme” es llamada así debido a que el pueblo de Dios experimenta la presencia materna de María, que nos hermana y humaniza; porque ha dado alma y ternura a nuestra convivencia y porque en torno a ella se ha generado la iglesia-familia.







