A pesar de que señalan ha sido un año complicado económicamente por motivo de la pandemia por Covid-19, la tradición de colocar ofrenda a los familiares difuntos continúa muy presente, pues llegan a destinar arriba de mil pesos para la colocación de altares, incluso un poco más.
A través de un sondeo, familias tlaxcaltecas afirman que la colocación de ofrendas es una tradición que ha perdurado generación tras generación, y por lo cual hacen un esfuerzo para poder colocarla año con año, y en especial éste que señalan no podrán ir a los panteones el 1 y 2 de noviembre como cada año, por restricciones sanitarias.
Es el caso de Juan Angulo, quien externó que el costo de la ofrenda en su hogar siempre ha sido conforme el tamaño de la misma, sin embargo, dijo lo que se gastan de mil a 2 mil pesos como máximo, pero la cual ponen con agrado pues dijo es un muestra de amor hacia los familiares que se adelantaron en el camino.
#Tlaxcala 👉 | No obstante, en esta ocasión están latentes las dificultades económicas a raíz de la emergencia sanitaria. pic.twitter.com/ip9aGTQWWw
— Síntesis Tlaxcala (@TlaxSintesis) October 30, 2020
«Sí se gasta bastante en la ofrenda, pero es una tradición que solo una vez al año hacemos, así que con cariño y mucho esfuerzo buscamos tener la ofrenda cada año en casa».
Dentro de los alimentos que destacó, coloca en su ofrenda, son el pan de muerto, flor de cempasúchil, calaveritas, fruta variada, dulce de calabaza y comidas típicas que le gustaban a su familiar en vida.
De esta misma manera, Sara de la comunidad de Ixcotla, refirió llega a invertir de mil 500 a 3 mil, aunque este año mencionó el costo será menos pues se encuentra desempleada, pero destacó que al ser una ofrenda donde participa toda la familia cada uno pone algo y se reducen los costos.
«Este año sí ha sido difícil, será de menor costo la ofrenda en nuestra casa, pero con mucho cariño para nuestros familiares, únicamente he comprado pan y flor de muerto, ya solo cocinar los platillos favoritos de mis difuntos».
Cabe mencionar que de las personas entrevistadas destacaron que han percibido un ligero incremento en los productos tradicionales de la ofrenda, lo que con la misma inversión han podido comprar menos cosas.




























