Por: El Psicólogo Carlos Muñoz

Y con esto no me refiero a que exista una manera correcta o incorrecta de pedir las cosas, y mucho menos que esto garantice que la otra persona acceda a nuestra petición porque se lo pedimos de manera amable, sin embargo, si podríamos tomar algunas consideraciones al momento de hacerlo, con la única finalidad de que el mensaje que emitimos sea recibido con la intención con la que quisimos decirlo.

Cuántas historias conocemos de “amigos” que se dejaron de ver durante mucho tiempo y a su reencuentro y después de las vueltas que da la vida, se enteran que los dos ahora son casados, tiene hijos y son muy felices al lado de su familia, unos instantes después, ya avanzada la charla recuerdan lo bien que la pasaban juntos en sus años de escuela y todas las aventuras que compartieron, seguido a esto, uno de ellos toma la iniciativa y le confiesa al otro que en esas épocas le atraía mucho, pero nunca pudo reunir el valor para confesarle su amor, y sí, como ya lo puedes estar imaginando, la otra persona confiesa que a ella le pasaba exactamente igual, solo que sentía que lo rechazarían y prefirió mantener la bonita amistad que hasta entonces tenían; todo esto parece sacado de un guion de película romántica de inicios de los 2000, pero es mucho más común de lo que crees, tanto para cosas positivas, como negativas, a lo que quiero llegar es que, muchas veces el no expresarnos nos puede llevar a privarnos de cosas que podrían cambiar nuestra vida.

A consulta llegan muchos pacientes y parejas, con una gran cantidad de “problemas que parecen no tener solución”, y una vez que se empieza a trabajar con los diversos elementos que componen sus circunstancias o relaciones, podemos identificar que lo que se necesita mejorar es la comunicación, ojo, hay situaciones que no dependen de la mejora de esta, ya que a todas luces nos han dicho de mil maneras que ya no quieren estar a nuestro lado, que es lo que no les gusta de nosotros o por lo menos de nuestras maneras, y aún así decidimos hacer caso omiso, preservando de esta manera el síntoma y negándonos a soltar aquello que ya caducó, pero todo esto será… para otra columna.

Cuando hablamos de comunicación podremos resaltar cuatro características principales que la componen, el emisor, el receptor, el mensaje y todo aquello que lo rodea (más adelante te lo explico), cuántas veces hemos escuchado frases como: ¡Qué haz de hacer! o ¡Acomídete! frases tan generales y ambiguas que lo único que buscan es quitarle responsabilidad al emisor y generar culpa y reclamos al receptor, ya que no fue capaz de leerme la mente para saber a lo que me estaba refiriendo.

Una vez conociendo cuales son los elementos principales que intervienen en el proceso de la comunicación, podríamos evaluar cómo andamos en cada aspecto y si en alguno necesitamos realizar mejoras, y recordar, muchas veces no es tanto lo que decimos, sino la manera en la que lo hacemos, por tanto, te dejaré a continuación aspectos a considerar a la hora de expresarte.

Identifica lo más claramente posible lo que deseas y la manera en cómo lo vas a solicitar, si tienes sed y deseas que alguien te invite un vaso con agua, podría funcionar el pedirlo tal cual, es decir: “¿Me puedes servir agua por favor?” (o inserta acá la frase que tú ocuparías) en lugar de utilizar frases como: “Qué calor hace” o “cuanta sed tengo” esperando que la otra persona por arte de magia adivine lo que quieres y que lo haga.

Cada tema se trata en momentos específicos, o lo que es lo mismo, la ropa sucia se lava en casa, existen asuntos muy generales que sin problema se podrían tratar hasta por algún mensaje de texto, y cuanto más delicado e importante se vuelve lo que se quiere resolver, mayor es la atención que se le debe prestar a encontrar las condiciones adecuadas para que la comunicación fluya.

Sé empático y asertivo, la empatía es la capacidad que tienen las personas para intentar entender cómo se está sintiendo la otra, sé que suena un tanto loco, sin embargo, la idea que qué podamos prever el cómo se va a sentir si le suelto las cosas tal como las pienso, muchas veces en nuestra mente las cosas suenan muy rudas y agresivas, y el arte de esto radica en que podamos expresar todo lo que sintamos, pero sin lastimar al otro, ahí estaríamos siendo asertivos.

 Evita distractores, es cierto que la tecnología nos acompaña a todos lados, cuida que cuando tengas una charla con alguien, todos tus sentidos estén atentos a lo que te dicen, ya que, por no hacerlo, muchas veces olvidamos compromisos familiares o laborales, porque cuando nos los mencionaron, estábamos más atentos a nuestra serie favorita.

El tono habla más que las palabras, no creo que sea tan necesario detenerme en este aspecto, el cuidar el volumen y el tono de tus respuestas, te podrá ayudar a que el mensaje llegue con la intención con la que buscas que lo haga.

Cuida tus emociones, en ocasiones se suele contestar lo primero que viene a la mente, y cuando esta respuesta está precedida por una emoción (recordemos que las emociones son pasajeras) pudiera no ser lo que realmente contestaríamos si estuviéramos en nuestro estado de ánimo normal, esto aplica mucho para las peleas de pareja o con nuestros jefes y compañeros de trabajo.

Y para finalizar, cuida tu salud mental, como lo menciono todas las semanas, todos los días y a todas horas, somos el resultado de nuestras experiencias, mas nuestro cuidado físico y emocional, por tanto, si no andamos bien de alguna de estas etapas, será mucho más probable que todo el tiempo queramos lastimar y herir a las personas que nos importan, o bien, que seamos víctimas de alguna de ellas, para todo esto y más, busca asistencia profesional especializada, en el proceso te vas a dar cuenta de un montón de cosas que antes probablemente no tenías conciencia, y esto sin lugar a dudas mejorará tu calidad de vida, bueno, esta es mi opinión y sabes qué, puedo estar equivocado.

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