Por Jair Torreblanca Patiño
La equivocación que tuviera la motocicleta que encabezaba el contingente varonil elite de los 21 kilómetros del Medio Maratón Tlaxcallán y desviara al keniano Geoffey Kenisi Bundy para que en los últimos 500 metros perdiera el primer lugar, fue el menor. Debido a que solo se afectó en lo económico, de ganar 40 mil pesos, solo recibió 15 mil al quedar relegado al tercer lugar. No hubo protesta por el yerro cometido por un elemento de la organización del evento.
Este hecho, que se podría considerar menor, un «error humano», apenas fue la punta del iceberg de un serie de errores cometidos antes, durante y después de la competencia que prometía sentar precedente de organización, porque al frente está una ex maratonista que a lo largo de su carrera se dio cuenta de las fallas en estás competencias. Hoy parece que nada aprendió.
Que decir del grupo de expertos foráneos que laboran en el Idet y que fueron los que trajeron la empresa de jueceo que dejó más dudas que certezas, pese al chip. Para colmo las medallas se terminaron y lod runners ya no pudieron obtenerla, pese a venir dentro del paquete anunciado y que tuvo el costo de 400 pesos ¿se vale esto? No porque habla de falta de seriedad y profesionalismo.
Lo más grave de dio durante el recorrido, donde uno de los elementos primordiales en justas de este tipo es la seguridad. ¿La razón? Así de simple, es la carta de presentación de la competencia, al depender de ella la integridad física de los asistentes y de su saldo depende tener o no un saldo blanco. Este milagrosamente se dio, porque pese a anunciarse cierres parciales esto no sucedió y se puso en riesgo a varios corredores sue participaron en los 21K, que tuvieron el arroyo vehicular transitando Von normalidad. ¿Es justo?
Parece que no se ha aprendido de eventos anteriores donde se tuvieron cierres totales, como en los eventos de ciclismo que dejaron buen sabor de boca. En esta ocasión los «expertos» no lograron estar a la altura de las exigencias y sin duda las autoridades gubernamentales tienen que tomar cartas en el asunto, para no dejar pasar está situación de riesgo que dejó una mancha a un evento que tenía gran futuro, hoy creo que su permanencia debería estar en duda por no tener la capacidad de organización para darle continuidad.
Se hizo una fuerte inversión para ganar imagen y estar a la altura de la organización de otras entidades y la verdad les quedó grande el compromiso, porque en un santiamén se logró tirar las buenas expectativas que se tenían y se logró una mala imagen con todos los visitantes locales, nacionales e internacionales que se dieron cita y que de acuerdo a lo visto en el boletín oficial fue de 2,500 asistentes.
Por lo pronto el mal sabor de boca se queda ahí. Con la esperanza de mejorar, pero bajo el costo de la incredulidad sobre todo porque sabemos que la propaganda negativa, aquella que se trasmite de boca a boca, es la de más impacto y genera que la credibilidad se pierda. Por lo que en caso de que se tenga una segunda edición, está será vista con más cuidado y no todos querrán venir hasta que nuevamente se vuelva a confiar. Vaya que ha sido duro el costo que se ha pagado por los errores cometidos.
Tlaxcala Campeón
En esta semana se realizó en San Luis Potosí el Nacional de Copa Telmex. Nuevamente Tlaxcala tuvo representación de un equipo conocido, hablamos de Estrella Blanca que dirige Ignacio Escamilla. Personaje con malos antecedentes del deporte, recordar que arroz negro que tiene está copa en la entidad lo tuvo como principal protagonista al inscribir a jugadores cachirules.
Pese a ello, el regreso se dio y en lo deportivo, lograron obtener el cuarto título para el estado en estás competencias. Con un equipo conformado por jugadores pagados y que año tras año, se mantienen dentro del ámbito amateur, pero que gozan de recibir dinero al cobrar en cada representación que tienen, es su modus vivendi. Por lo que tienen ventaja a diferencia de los demás equipos que con la inocencia de ellos, inscriben a los jugadores que tienen participación amateur real.
En esta edición del torneo más grande del mundo, sentaron precedente por haber logrado el tetracampeonato y además haber dado una mega goliza de 20 goles en este evento, lo que habla de las diferencia de plantel y jugadores que ya en otras ocasiones han participado como el caso de Francisco Arriaga, que ya tuvo su paso por un equipo profesional como lo fue Lobos de Tlaxcala.
En tanto la felicidad se mantiene, las felicitaciones en redes sociales se dieron al por mayor y también las críticas que no perdonan el haber tenido cachirules y que si pensamos mal, acercaremos nuevamente. Pese a ello el logro de una asociación de fútbol se tiene nuevamente, aunque esté logro no sea producto de un trabajo, sino de la contratación de jugadores que se dedican a la talacha, se dice en el argot del fútbol de barrio.
Cómo siempre, se preguntará uno el porque está fórmula no funciona en los equipos que representan a la entidad o que están en el balompie organizado, donde cada vez más hay más equipos que tienen presencia y campeonatos regionales sin lograr avanzar hacia el profesionalismo, debido a que estás organizaciones solo están avaladas por asociaciones afines a la fenexfut o fuera de ella. Que importa, cuando lo único que vale aquí es generar recursos a costa del fútbol ¿O no?
Comentarios para esta columna que corrió el medio al correo detriunfosyfracasos@hotmail.com






