La historia se conforma por las hazañas de los hombres que pasan a la posteridad. Para lograrlo se crea un complejo de ideas a su alrededor para elevarlo a lo más alto de la conciencia colectiva. Se presentan como seres superiores a los hombres comunes. Su figura se idealiza para convertirse en un ser inmortal y el héroe de un pueblo.

Estos seres fueron personas que se distinguieron porque realizaron hazañas extraordinarias, mostrando valor. Con el paso del tiempo sus efigies llegaron a los monumentos para ser recordados en los días festivos. Tal es el caso de Xicohténcatl Axayacatzin o “El Joven”, personaje de la historia tlaxcalteca que destacó por oponerse abiertamente a Hernán Cortes.

Para comprender la importancia de Xicohténcatl Axayacatzin es necesario recurrir a las fuentes históricas del siglo XVI con el fin de reconstruir su vida, toda vez que mucho de lo que se ha escrito se ha basado en idealizaciones que impiden reconocerlo como un hombre de carne y hueso. Se han realizado varios intentos para escribir sobre él desde diferentes ámbitos, pero en la mayoría de los casos la historia es muy limitada por la carencia de fuentes y el resultado es una obra de estilo romántico.

Por orden cronológico se mencionarán las obras históricas que refieren algunos datos y aspectos de la vida de Xicohténcatl, considerando que la mayoría hace alusión a las campañas y enfrentamientos militares entre tlaxcaltecas y españoles.

Aunque los textos que conforman el manuscrito de los Cantares mexicanos datan de la segunda mitad del siglo XVI, en este documento se plasma una idealización del joven Xicohténcatl por su padre. Se refiere a él como “¡Mi hijo pequeño! Tú comandante de hombres, tú, hechura preciosa, pintura a la manera tolteca, con oro y plata, pinta el cántaro precioso, señor Axayácatl”. Del texto se desprende esta imagen del personaje con los ideales del pasado tolteca, además de las referencias a la guerra florida.

Por otra parte, se encuentra la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, aunque esta obra fue escrita casi cincuenta años después de la llegada de los españoles a Tlaxcala, el autor fue uno de los principales capitanes de Hernán Cortes y testigo del encuentro. Dado que se conforma un ejército hispano-tlaxcalteca, es posible que haya existido alguna interacción entre ambos personajes, pero no hay un testimonio.

La siguiente obra histórica es la Historia de la conquista de México de Francisco López de Gómara. Al ser capellán de Hernán Cortés tuvo testimonios de primera mano, además de consultar documentos por la admiración que sentía por la empresa conquistadora. Los datos que aporta no se descalifican, pero se toman con las debidas precauciones, ya que no participó en la conquista y mucho menos viajo a la Nueva España.

Por estos mismos años se encuentra la Crónica de la Nueva España de Francisco Cervantes de Salazar, obra donde se le dedica un espacio suficiente para dar detalles sobre Xicohténcatl, pero que no van más allá de las descripciones de los enfrentamientos entre tlaxcaltecas e hispanos; refiere las disputas entre los señores de Tlaxcala sobre las pretensiones mexicas de formar una alianza para derrotar a los españoles convalecientes en su territorio.

Se habría de pensar que en el Lienzo de Tlaxcala se encuentra información sobre este personaje, pero no es así. Se puede proponer que en la Lámina 35, que se refiere a la conquista de Tecamachalco el personaje indígena que se encuentra al fondo y a un costado de los españoles es Xicohténcatl. En la Lámina 43 se representa que están apresando a dos tlaxcaltecas a quienes se les acusa de traición; uno de ellos parece ser Xicohténcatl. Aunque se registra el nombre de Mixcotecatl capitán tlaxcalteca, Alfredo Chavero aclara que en realidad se trata de este personaje. Considerando que la Explicación del Lienzo de Tlaxcala es de 1892, ahí se menciona que la muerte fue después del 20 de mayo de 1521.

Caso aparte son las obras de Diego Muñoz Camargo. Mientras que en la Historia de Tlaxcala menciona aspectos familiares y de gobierno, así como el debate frente a los enviados de Moctezuma y su muerte a manos de Cortés en Texcoco, en la Descripción de la ciudad y provincia de Tlaxcala los datos sobre Xicohténcatl, no difieren.

En El peregrino indiano de Antonio de Saavedra y Guzmán se idealiza la figura de Xicohténcatl como un hombre valeroso, además: “Este entre todos estimado era por el más atrevido y belicoso. Era un indio arrogante, belicoso, cuerdo, lengua, astuto, diligente, cruel, benigno, manso, riguroso. Reputado, bien quisto entre la gente, membrudo, temerario y animoso. Pronto, astuto, solicito, valiente, gran seso, reportado, sabio en todo, lindo talle, y aspecto, fuerte, y modo”.

Siguiendo el orden de ideas, se encuentran las obras históricas que se escribieron algunos años después. En primer lugar, se encuentra la Monarquía Indiana de fray Juan de Torquemada y en segundo, la Historia de la nación chichimeca de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Ambos escribieron en el siglo XVII, casi cien años después del encuentro entre hispanos y tlaxcaltecas. Aunque son posteriores, Torquemada se basó en las crónicas franciscanas que redactaron con el apoyo de los ancianos que sobrevivieron a la conquista. Por su parte Ixtlilxóchitl, para el tema de Tlaxcala menciona que se basó en la historia de Tadeo de Niza, uno de los primeros historiadores de tlaxcaltecas. En lo que se refiere a Xicohténcatl dedica varios pasajes para hablar de Xicohténcatl “El viejo”.

Los testimonios más cercanos a la vida de Xicohténcatl son aquellos que datan del momento del contacto entre tlaxcaltecas y españoles en 1519. Será el propio Bernal Díaz del Castillo el primero que ofrece datos sobre su vida. Refiere que “era alto de cuerpo, de gran espalda, bien hecho, cara larga y hoyosa, robusto, de 35 años, y mostraba en su persona gravedad”. La concepción sobre la edad puede variar por tiempo, debido a los dos sistemas de calendario que se utilizaban en Mesoamérica y Europa. Por otro lado, se debe considerar el promedio de vida y más en sociedades bélicas. Por tanto, se pudiera plantear una edad de aproximadamente 30 años.

No existen datos sobre el tipo de educación que pudo haber recibido, pero debió ser educado bajo los preceptos de la familia como se puede identificar por los huehuetlahtolli y una formación militar, dada su posición como descendiente al gobierno de Tizatlán.

Por otra parte, existen una serie de testimonios que refieren algunos de los datos ya mencionados en las obras consultadas, mismos que se van configurando para tratar de interpretar la figura de Xicohténcatl. Estas referencias se encuentran en las obras de Motolinía, fray Diego Durán, Gonzalo Fernández de Oviedo, Antonio de Herrera y Tordesillas, Antonio de Solís, Pablo Beaumont, Baltazar Dorantes de Carranza, Juan Suárez de Peralta y en un par de cartas publicadas por Joaquín García Icazbalceta.

A pesar de la confusión que generan este tipo de referencias, los autores se basaron en los testimonios que ya habían sido publicados y que reinterpretaron para incluirlos en sus obras. Con esto, se puede percibir la forma en la que fue interpretada la figura de Xicohténcatl a través del tiempo.

No se pretende derribar la figura de Xicohténcatl Axayacatzin de la memoria colectiva de Tlaxcala ni menoscabar los esfuerzos que se han realizado por exaltar su vida. A través del presente se aportan ideas para humanizar al héroe a través de la revisión de las fuentes históricas, tan necesarias para consolidar el conocimiento del pasado y fortalecer la identidad tlaxcalteca.

¡Los héroes también son humanos!

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