Un día como hoy, pero del año 1963 se pronunciaría uno de los discursos más trascendentes del mundo en la escalinata del Lincoln Memorial de Washington: “I have a Dream”.

Este discurso es una clara muestra del poder que tienen las palabras, pues han sido citadas por figuras del medio artístico en sus diversas obras e incluso por miembros del mundo político como Barack Obama.

Su influencia es tal que hoy este hecho histórico forma parte de la educación básica en Estados Unidos y muchas otras partes del mundo al ser una personificación clara del movimiento por la lucha de los derechos civiles.

Incluso para muchos sociólogos de la actualidad el discurso resulta profético para su época, a la vez en muchos sentidos   representa un reto y un incentivo de en lo que la sociedad aspira a ser en términos de igualdad y derechos humanos.

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