Por: Luis Manuel Vázquez Morales
Con motivo de la apertura de la Biblioteca “Helena Beristaín” del Programa para el Desarrollo Profesional Docente de la SEPE-USET, hoy se presenta una pizca de lectura: esto, con la finalidad de que docentes y estudiantes de todos los niveles y modalidades de educación en el estado, los padres de familia y todo público interesado en internarse en las salvajes y páginas vírgenes de los miles de libros que dieron origen a la biblioteca, se acerquen a ella ávidos de conocer mundos alternos y mundos plausibles.
Leer es más que saber pronunciar las palabras escritas, saber el significado de cada una de ellas y es más que saber comprender el alcance de todo el conglomerado de vocablos que conforman un texto, “Leer lo es todo”, “Leer es vivir”.
Los escritores han legado en sus obras a los lectores un sinfín de escenas, personajes y paisajes que marcan la vida de aquellos que abren sus páginas. Enamorarse de los personajes, reír, llorar y sufrir con ellos, es parte de los sentimientos que el autor siembra en su libro. Las simpatías, los temores, el odio y el rencor que producen las acciones de los protagonistas, cuando sin motivos afectan la vida de los demás, también son parte de los sentimientos que despiertan sus palabras.
Una vez que el lector toma un libro y recorre sus páginas, se aflige por la situación de pobreza extrema que vive, padece de alucinaciones que le provocan la fiebre y el hambre, llora la muerte de su abuelo, lamenta la vejación que sufren sus amigos por su condición económica, tolera la hipocresía, la traición y la falta de valores. Pero al tomar otro libro se convierte en el héroe, el hechicero que transforma su vida y la de los demás con tan sólo agitar su varita mágica.
Desde los sufrimientos que le provocan las narraciones por el duro y crudo realismo con el que se describen las situaciones de miseria, enamorarse y padecer un desamor, hasta vivir el glamour de la aristocracia, son parte de las situaciones que se viven a través de la lectura.
Conocer castillos, visitar ciudades, navegar por ríos y mares, viajar alrededor del mundo, ir a cazar, salvar a una doncella prisionera y custodiada por un dragón, buscar tesoros, inclusive robar o matar, son algunas de las aventuras que podrán vivir, si se decidieran a tomar un libro por el sólo placer de leer.
Bien se puede argumentar que es costoso adquirir un libro, pero en la actualidad, donde la vida está permeada por los medios de comunicación masiva, en Internet, con tan sólo escribir el título de la novela y el nombre de su autor, aparece toda una lista de sitios donde se puede consultar y descargar la obra en cuestión. Sea en físico o formato electrónico, el lector recurre a su imaginación para vivir una aventura extraordinaria al lado de los personajes que desde siempre han marcado la vida de todo aquel que se acerca a la lectura.
De la gran variedad de autores y géneros literarios, se pueden desprender grandes aventuras con tan solo abrir un libro. Basten algunos ejemplos de autores y mencionar una pizca de sus obras para vivir y sentir el placer de leer.
Las novelas costumbristas del siglo XIX retratan la vida de la sociedad mexicana, particularmente las obras de Manuel Payno y José Tomás de Cuéllar. Contener los nervios cuando las brujas pierden al niño que iban a sacrificar en el Tepeyac, mismo que con el tiempo será el heredero de la fortuna de un marqués. Los apuros con los que Evaristo por fin pudo vender el cojín de costura o cuando él mismo, envalentonado y borracho mata a Tules frente al indefenso Juan, si Juan, aquel niño que se extravió en las inmediaciones de la basílica para no ser sacrificado.
Son inolvidables los festines del San Lunes donde los convidados, vestidos con sus mejores galas, se deleitan con los más exquisitos manjares. Unas indias bien peinadas con sus trenzas recogidas y sus mandiles muy limpios, echan tortillas que bien calientitas e infladas esperan en el chiquihuite, mientras otras preparan la carne y la longaniza que escurren su jugo en el comal rociando los nopales y las cebollas. No pueden faltar los vitroleros de pulque natural y el curado de tuna roja llamado sangre de conejo. Finalmente, las mujeres en sus casas saben que ese día se olvidan de los esposos, pero deben guardar unas monedas de plata para sacarlos el martes de la cárcel. Estas escenas que deleitan hasta al más exigente lector se encuentran en Los bandidos de Río Frío.
Por otra parte, en Baile y cochino, destaca como una familia que llega a la ciudad de México en la época porfirista se encarga de organizar una fiesta para quedar bien con la alta sociedad. De la comida ni se habla, cambian el chicharrón por el caviar y el pulque por el coñac. En la lista de invitados destacan las Machucas, señoritas refinadas que son conocidas por su alegría y forma de bailar. Que decir de Saldaña, aquel personaje perspicaz que se encarga de organizar la fiesta. En palabras de José Tomás de Cuéllar, un baile se vuelve un pandemónium.
Quién no ha recorrido las orillas del Río Misisipi al lado del astuto y sagaz Tom Sawyer y su inseparable y fiel amigo Hucklerberry Finn. Quién no sintió los regaños de la tía Polly por las colosales travesuras de Tom, o vivió la nostalgia por su distanciamiento con Becky. Las palabras de Mark Twain transportan al lector a un condado costero del sur de los Estados Unidos; sentir, sufrir y reír por las travesuras de Thomas, marcan la vida de los que se acercan a la lectura como una práctica cotidiana, sin el temor de las presiones escolares por aprender a leer.
De vivir una infancia en el sendero de un río pescando con una vara y un gancho como anzuelo, hasta vivir la plenitud de la vida durante 84 días en el mar sin lograr pescar nada, son las facetas de la vida que presentan en sus obras Mark Twain y Ernst Hemingway.
Los pasajes de El viejo y el mar impresionan por la perseverancia del viejo que sufre por el enfrentamiento con un pez que sobrepasa el tamaño de su barca. Escena que se revive en Islas en el Golfo, donde el hijo menor del personaje principal se enfrenta cuerpo a cuerpo con un enorme pez, al que logra someter después de una lucha cruenta.
Los paisajes a los que Hemingway transporta a sus lectores los llevan a recorrer en ambulancia los caminos de Italia durante la Primera Guerra Mundial, vivir, sentir y vibrar por el apasionado amor de Henry y Miss. Barkley. Andar por las verdes colinas de África siguiendo el rastro de los rinocerontes, caminar por las noches en las calles de París y vivir un San Fermín en Pamplona, España.
De la alegría por las fiestas, los bailes y los viajes se pasa al sufrimiento que padecen los personajes de Dostoievski. En su idea del superhombre pudo desentrañar el valor del hombre para sobreponerse a la adversidad. Raskólnikov ahogado en sus delirios, fue presa de la debilidad para caer abatido ante la culpa. La idea de redención es la que lo hace vulnerable. Entre sus delirios por el hambre y la fiebre y la culpa por haber matado a la usurera y su hermana, o los debates morales que sostiene ante la prostitución de Sonia para llevar de comer a su familia, son temas centrales en Crimen y castigo.
Unas páginas antes se muestran las discusiones internas sobre la pobreza que se vive en las calles de San Petersburgo y la riqueza mal habida de la usurera Alena Ivanovna. Además, cómo cuestiona la conducta de su madre y su hermana para casarse con la intención de ayudarle a salir adelante en sus estudios. Es sorprendente y se debe leer más de una vez aquel sueño con la yegua martirizada.
Con la intención de motivar a la lectura, de Humillados y ofendidos, es desgarrante la imagen de la niña con su ropa en harapos que camina en pleno invierno por las calles de San Petersburgo. En contra parte, la fidelidad del perro que acompaña a su dueño hasta morir. El tema central de la obra es el delirante amor de Aliocha y Natacha y la negativa e interés de su padre por casarlo con una mujer de su clase.
Basta echar un vistazo en las páginas de una novela para quedar cautivo de ella, disfrutar, reír, llorar y sufrir por el solo placer de leer.






