Por Psic. José Carlos Muñoz Ortiz
Una frase que escucho mucho entre las personas con las que platico en el día a día, es que no han logrado sentirse motivadas y es por ello que no ha podido sostener los cambios que intentan (o debería decir que intentamos) realizar en su vida, y esto, así como efecto dominó hace que se sientan mucho peor, entrando así en una dinámica de sufrimiento interminable.
Y no sé si esta historia te suene familiar, lo que si debo comentarte es que esto se presenta muy frecuentemente dentro de los motivos de consulta, el hecho de que los consultantes sientan que no están viviendo una vida digna, y esto en muchas ocasiones responde a que, a pesar de todos los intentos que ha estado realizando por sentirse mejor, lo único que consiguen es ir de mal en peor.
A continuación, te explicaré algunos factores que considero que están interviniendo en el mantenimiento de esta dinámica, misma que después de algunos intentos nos hace sentir más frustrados, y espero que al final de esta lectura obtengas un poco de mayor claridad si lo que buscas es empezar a realizar cambios en la manera en la que estás viviendo.
El cuento de la felicidad interminable.
Un discurso que con el que nos topamos frecuentemente es el de que siempre debemos sentirnos felices, con energía, motivados y a su vez, proactivos y productivos, por el lado contrario, también se nos enseña desde pequeños lo malo (y desagradable) que es sentirse “mal”, es decir estar tristes, enojados o sentir miedo; el problema de estos dos discursos polarizados es que nos orillan a siempre querer sentirnos de una manera y alejarnos a máxima velocidad de aquellas emociones que nos resulten desagradables, y como ya lo abordamos anteriormente, el hecho de realizar muchos intentos que no logran el cometido (o por lo menos no a la primera) hace que dichas sensaciones desagradables aumenten, o bueno eso es solo una manera de abordarlo.
Empezar a hacer cambios cuando me sienta mejor
Otra de las cosas con las que más me encuentro en consulta es el hecho de que esperamos sentirnos “bien” para comenzar a darle otro rumbo a la manera en la que estamos viviendo, y esto, sin darnos cuenta nos hace entrar en un dilema parecido al del huevo y la gallina, del tipo: haré muchas cosas cuando me sienta mejor, y, como no me siento bien, no puedo hacer cosas que posiblemente me harán sentirme mejor, sin el afán de volver muy técnica esta columna, esta forma de abordar nuestras situaciones vitales son la puerta de entrada a aquello que se conoce como depresión.
Un giro a nuestra vida de 360°
El hecho de querer generar cambios en nuestra vida, mismos que nos lleven a sentirnos cómodos/as en la manera en la que vivimos, es algo esperado (por lo menos en la especie animal humana), el detalle como diría “Cantinflas” está en que regularmente queremos darle un giro completo a nuestra rutina diaria, lo cual convierte el deseo de vivir mejor, en un video juego nivel profesional y con un arma súper básica, o lo que es lo mismo, una trampa (en la que nosotros mismos nos ponemos) y que en el fondo sabemos que tarde o temprano caeremos, y eso confirmará que en realidad no estamos hechos para eso.
Ahora, quiero ser muy honesto y respetuoso, el hecho de que estas situaciones sean muy frecuentes en la forma en la que hacemos las cosas, no quiere decir que sea adecuado, y por el contrario tampoco podríamos decir que es malo, únicamente es la forma en la que hemos aprendido a hacer nuevas rutinas, es por ello que quiero compartirte algunas estrategias (generales) con las que trabajamos desde la Activación Conductual para poder desarrollar con nuestros consultantes, formas diferentes de realizar cambios que a su vez nos lleven a sentirnos mejor m (si es que seguimos las indicaciones al pie de la letra)
Haga y después sienta
Imagina que, por hechos desafortunados en tu vida, sufras una lesión en tu brazo dominante (para comer, escribir y usar el celular), mismo que te haga imposible utilizarlo por algún tiempo, ¿Esperarías hasta que tu brazo se rehabilite para poder ingerir alimentos? O bien crees que sería probable que, aunque te cueste, intentarías habilitar y entrenar el brazo menos hábil para que cumpla la función que en el pasado no realizaba, parece que la respuesta es obvia, lo mismo sucede con las actividades que para nosotros son importantes, es necesario realizarlas (aún cuando no nos sintamos del todo bien) y una vez que las terminemos es muy probable que empecemos a sentir cosas nuevas.
Hay que hacer, no nomás decir
El hecho de que nosotros solamos “pensar” y decir que “haremos” muchas cosas es algo más común de lo que crees, y esto es por algo que los psicólogos conocemos como coste de respuesta, en palabras más comprensibles, es más sencillo hablar que actuar, para ello será importante que adaptemos nuestro discurso a cosas que sean físicamente realizables, aquí no importa mucho que no sean tan grandes, lo que se busca de inicio es empezar a generar esta secuencia de decir-hacer, misma que nos hará ganar más confianza a que si podemos ir alcanzando lo que queremos instaurar.
Hacer un plan
Es mucho más fácil fallar si no conocemos el proceso que vamos a enfrentar, por ello es sumamente importante dedicarle un tiempo a planear cómo se llevarán a cabo las actividades, con esto vamos a poder prevenir las posibles eventualidades, mismas que pudieran entorpecer el avance.
Si tomamos en consideración estas variables será menos probable que fallemos, y si lo hacemos, será mucho más sencillo que podamos identificar en qué parte del proceso fue, recuerda que las recomendaciones que lees es estas líneas son muy generales y que para nada sustituyen la asistencia profesional de un psicoterapeuta, un modelo muy efectivo para trabajar con este tipo de objetivos terapéuticos es el de la Activación Conductual, metodología que hasta ahora ha mostrado los mejores resultados, mismos que se mantienen a lo largo del tiempo.
Si en algún momento quisieras tener mayor información si es que deseas encontrar un terapeuta que se adapte a tus necesidades, mándame un mensajito y con gusto te asesoro, espero que esta columna te haya dado un poco de claridad a la hora de decidir por mejorar tu calidad de vida, nos saludamos la siguiente semana, y recuerda… puedo estar equivocado.
Psic. José Carlos Muñoz Ortiz
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Terapeuta Conductual






