Concierto llena el Teatro Xicohténcatl de música, amor y resistencia
Tlaxcala se pintó de colores, pero no solo con la bandera del arcoíris, sino con las vibraciones profundas de la voz, la cuerda y la emoción. En el corazón del centro histórico, el Teatro Xicohténcatl fue escenario del concierto colectivo “Voces Libres”, una de las actividades más entrañables de Tlaxcala Diversa, donde la música se volvió trinchera y abrazo.
Frida Vargas, acompañada por la sensibilidad sonora de la Orquesta de Cuerdas Falcón y el grupo IMOX, guió una velada que más que concierto fue manifiesto: de vida, de dignidad, de visibilidad. Cada nota fue un recordatorio de que “ser libres no debería ser una lucha, sino una certeza”, como expresó el colectivo LGBTQ+ en un mensaje que tocó las fibras más íntimas del público.
Desde las butacas, entre aplausos y lágrimas, se tejía un mismo sentimiento: respeto. No uno que se ruega, sino el que se exige desde la música y la identidad. Porque esa fue la tónica del concierto: una tarde de orgullo, resistencia y amor, sin discursos de odio, sin exclusión. “Dignidad para los cuerpos, las orientaciones, y para todo aquel que en algún momento se ha sentido fuera de lugar”, se escuchó como eco que el recinto entero hizo suyo.
La actividad fue posible gracias a la Oficina de Atención a la Diversidad Sexual, encabezada por Adil Aranzasuvia, que por cuarta ocasión lleva a cabo “Tlaxcala Diversa” y forma parte de una agenda cultural que no solo celebra la diversidad, sino que la impulsa desde escenarios donde antes no siempre fue bienvenida.
“Porque en Tlaxcala, la cultura ya escribe una nueva historia: una donde cabemos todas, todos y todes”.








