“La abogacía no se improvisa, se vive con vocación”: María Isabel Vázquez

En el marco del Día de la Abogacía, María Isabel Vázquez Hernández, titular del despacho jurídico “Vázquez y Asociados”, compartió su visión del ejercicio del derecho desde la perspectiva de una mujer con más de 25 años de trayectoria en el litigio. Su experiencia en diversas ramas como el derecho civil, penal, familiar, laboral e incluso agrario, le ha permitido observar cómo las mujeres han ganado terreno y ocupado espacios clave dentro del ámbito jurídico, tradicionalmente dominado por hombres.

Para Vázquez Hernández, ejercer la abogacía siendo mujer representa un doble reto: profesional y personal. Maternar, litigar y dirigir un equipo de trabajo a la vez ha significado desarrollar habilidades que van más allá de lo jurídico, como la capacidad de organización, la resistencia física y emocional, y la toma de decisiones rápidas en escenarios complejos. Reconoció que, aunque ha habido avances, persisten dinámicas de violencia institucional y falta de empatía en el trato dentro del sistema judicial, desde el personal administrativo hasta los jueces y juezas.

Aun así, la abogada subraya que hoy en día las mujeres están a la par de los hombres en la abogacía, con preparación, experiencia y vocación. Afirma con orgullo que muchas de sus excolaboradoras hoy ocupan cargos en órganos jurisdiccionales, fiscalías, y despachos propios. Y aunque reconoce que aún existen prejuicios incluso relacionados con la forma de vestir de las abogadas, destaca que las mujeres están igual de capacitadas y listas para debatir, argumentar y ejercer su labor con rigor.

Durante su trayectoria, ha formado parte de colectivas con enfoque jurídico feminista y actualmente colabora con el Frente Nacional Mujeres y las Constituyentes MX, impulsoras de reformas clave como la Ley 3 de 3 contra la violencia. También ha sido una voz activa en la lucha contra la violencia vicaria, brindando asesoría legal a mujeres víctimas.

Como mensaje para las nuevas generaciones, María Isabel es contundente: la abogacía se construye con disciplina, persistencia, resistencia, y, sobre todo, amor por la profesión. Asegura que este campo no es para quienes buscan una salida fácil o dinero rápido, sino para quienes están dispuestas a dedicar tiempo al estudio, al razonamiento jurídico y al ejercicio ético del derecho. “Un buen abogado se reconoce por lo que sabe hacer, no por lo que sabe quitar”, afirma con firmeza.

Finalmente, invita a las jóvenes abogadas a asumir este camino con seriedad, responsabilidad y pasión. “La abogacía no se improvisa, se vive”, concluye, convencida de que aún hay mucho por avanzar, pero segura de que las mujeres están listas para seguir transformando el sistema legal desde dentro.

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