Al ser Tlaxcala un estado sin litoral, no cuenta con manglares propios y no puede contribuir de manera directa al cuidado del ecosistema. Sin embargo, como el resto del mundo, el hecho de no tener un ecosistema no lo inhibe de la responsabilidad de saber las medidas necesarias para protegerlo y su importancia.
Esto a causa de que Tlaxcala participa de forma activa en convenios de concientización con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Con estas herramientas, las instituciones gubernamentales buscan conservar los ecosistemas con los que se cuentan en el territorio nacional.
Para el territorio mexicano, los manglares son ecosistemas costeros vitales, que ofrecen protección contra la erosión y regulación del clima. Su extensión supera las 900 mil hectáreas, lo cual hace que a nivel mundial el país ocupe el cuarto lugar en extensión de este tipo de ecosistemas.
México cuenta con cuatro especies de mangle dentro de su territorio: el rojo, el negro, el blanco y el botoncillo. Son considerados un tipo de humedal junto con las turberas, pantanos y marismas; se distingue del resto por cuestiones topográficas y el grado de humedad que presenta, siendo un terreno de transición entre ecosistemas acuáticos y terrestres, por lo que alberga una gran cantidad de diversidad biológica.
Las estimaciones del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático señalan que más del 50 por ciento de los humedales en México son costeros, y a nivel mundial, los daños ocasionados este tipo de ecosistemas son responsables del 10 por ciento de las emisiones globales por carbono.
Cuando una zona costera se queda sin este tipo de ecosistemas, es más propensa a sufrir inundaciones, a la vez que se pierden recursos como agua, flora y fauna, ya que fungen como barrera natural ante las catástrofes que se pueden presentar en zonas costeras.
En búsqueda de que el mundo reconozca su importancia las organizaciones ambientales, Ecologistas en Acción y la Red del Manglar ambas instituciones sin fines de lucro, promovieron e impulsaron el Día Internacional para la Conservación de los Manglares ante la UNESCO, razón por la que ahora esta fecha se celebra cada 26 de julio.




























