Al sureste del estado de Tlaxcala, entre los límites del municipio de Huamantla, se ubica Xalapasco, una elevación natural de más de 2 mil metros sobre el nivel del mar que cuenta con ocho profundos cráteres. A esta zona se le conoce mejor como «Las Cuevas del Diablo».
Dicho sitio es ideal para convivir con la naturaleza, pero también es una zona de misterios, pues sus habitantes aseguran que por la noche se pueden observar esferas de luz.Y aunque muchos desean darle una connotación positiva, ya que estos eventos se presentan con mayor fuerza el 11 de diciembre y suelen relacionarlo con la Virgen de Guadalupe, también existe una contraparte que cree que la aparición de estas esferas, al darse durante todo el año, está relacionada con las brujas de ahí que se les dé el nombre de «Cuevas del Diablo».
En México, como en el resto de latinoamérica, se sigue teniendo cierto respeto y misticismo a las entidades negativas que se suelen asociar con no paranormal, tal como se demuestra con las tradiciones que rodean estas fechas para celebrar a los fieles difuntos.
Sin embargo, en otros lugares, debido al caos que los individuos suelen causar como consecuencia de las inhibiciones que trae esta época, ha adquirido una fama más terrenal.
Este es el caso de algunas ciudades de Estados Unidos, donde la noche del 30 de octubre es conocida como “La Noche del Diablo”, ya qué, aunque hoy en día es un simple título cultural, durante una época era una noche qué inspiraba terror por los acontecimientos vividos, especialmente en Detroit, donde los incendios y el caos marcaban las comunidades.
Las noches del diablo tuvieron lugar durante las décadas 70 y 80, cuando la crisis económica y el ambiente de caos que se vivía en la ciudad inspiraba a sus ciudadanos inclinados hacia tendencias criminales a salir durante la noche del 30 de octubre y cometer actos vandálicos, por lo que los incendios, asaltos y actos contra ciudadanos fundaron un temor que hasta el día de hoy se conserva en la memoria colectiva de esta ciudad.
Su peor época llegó a finales de los 80, cuando se registraron más de 800 incendios en una sola noche, por lo que las autoridades se vieron obligadas a crear un operativo especial denominado “La Noche de los Ángeles”, en la que miles de voluntarios patrullaban las calles para evitar el caos.
Con el paso de los años, este tipo de operativos tuvo éxito y a mediados de los 2000, la noche del diablo había prácticamente desaparecido.En la actualidad, esta conmemoración continúa viva pero más como una noche en la que se fomenta la unión vecinal, la solidaridad y la prevención de eventos que pondrían en riesgo a sus ciudadanos.

























