Detallan los antecedentes que fortalecen la Ley Olimpia y destacan el trabajo colectivo
Con un enfoque de protección a los derechos de las mujeres, el Congreso del estado aprobó reformas al Código Penal para sancionar la creación y difusión de contenido íntimo o sexual generado mediante inteligencia artificial sin consentimiento, una práctica que se ha convertido en una nueva forma de violencia digital.
La iniciativa, presentada por la diputada Miriam Martínez Sánchez, reconoce que herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial han sido utilizadas para fabricar imágenes, audios y videos falsos con apariencia real, que vulneran la intimidad, la dignidad y la identidad de las personas, principalmente de mujeres.
Desde tribuna, se advirtió que esta modalidad de agresión, conocida como deepfake, no solo daña la reputación, sino que expone a las víctimas a acoso, extorsión y linchamiento digital, afectando su vida personal, profesional y emocional.
Con la reforma al artículo 295, se establecen penas de tres a cinco años de prisión y sanciones económicas a quien manipule o genere contenido íntimo mediante tecnologías digitales sin autorización. Además, se contemplan agravantes cuando exista una relación cercana con la víctima o cuando se trate de personas en situación de vulnerabilidad.
Bajo esta perspectiva, la reforma se suma a los avances de la Ley Olimpia, que refuerza el marco legal frente a un entorno digital que evoluciona rápidamente y que, sin regulación, amplía las brechas de violencia de género.
Durante la discusión, se enfatizó que la violencia digital “tiene rostro de mujer”, al ser ellas las principales afectadas por este tipo de prácticas, por lo que se consideró urgente actualizar la ley para garantizar un internet libre y seguro.
Asimismo, se estableció que las autoridades deberán ordenar el retiro inmediato del contenido difundido sin consentimiento, como una medida para frenar el daño y proteger a las víctimas.
Activistas y legisladora tejen ruta contra la violencia digital en Tlaxcala
Tras la aprobación de la reforma con 21 votos a favor, integrantes del colectivo Cyberpink y la diputada Miriam Martínez ofrecieron una rueda de prensa en la que reconstruyeron el camino que ha dado forma a este avance legislativo, subrayando el papel clave de la sociedad civil.
Durante su intervención, Liz Montoya, integrante de Cyberpink, explicó que esta iniciativa tiene su origen en el trabajo impulsado desde 2025, construido a partir de procesos de participación ciudadana, análisis y acompañamiento directo a víctimas de violencia digital. Señaló que estos esfuerzos no solo responden a una problemática local, sino a un fenómeno global que impacta de manera directa en la vida de niñas, niños, adolescentes y mujeres.
Destacó que, si bien la aprobación de reformas es fundamental, también es necesario consolidar un marco institucional sólido que garantice su correcta aplicación. En ese sentido, subrayó que las y los activistas han asumido una labor constante y, en muchos casos, desgastante, al atender casos de violencia digital que afectan la salud emocional y mental tanto de las víctimas como de quienes acompañan estos procesos.
Montoya insistió en la urgencia de impulsar la educación digital en escuelas y comunidades, particularmente en zonas donde el desconocimiento y la falta de información agravan la vulnerabilidad de la población. Propuso la elaboración de un diagnóstico estatal que permita identificar cómo se manifiesta la violencia digital en distintos contextos de Tlaxcala, con el objetivo de diseñar protocolos de atención especializados y eficaces.
Asimismo, se habló de la importancia de trabajar de manera coordinada entre colectivos, instituciones y autoridades, así como de reconocer el papel de las sobrevivientes como piezas fundamentales en la construcción de estrategias de prevención y atención que eviten la revictimización.
Por su parte, la diputada Miriam Martínez reconoció que esta reforma responde a una deuda pendiente frente a una problemática que ha crecido con el uso de nuevas tecnologías. Señaló que, aunque la inteligencia artificial representa una herramienta de desarrollo, también ha sido utilizada para vulnerar la dignidad de las personas, especialmente de las mujeres.
Agradeció el trabajo de las activistas y colectivos que han impulsado estas iniciativas desde la sociedad civil, destacando que su labor, muchas veces invisible, es la que da sustento a cambios legislativos de fondo. “Hoy se demuestra que, cuando se dejan de lado las diferencias políticas, se pueden lograr avances importantes en favor de los derechos humanos”, expresó.
En tanto, Diana Morales, fundadora de Cyberpink, subrayó que este logro es resultado de un proceso de escucha y colaboración entre activistas y el Poder Legislativo. Añadió que la violencia digital no puede entenderse aislada de otras problemáticas, como la trata de personas, ya que muchas veces los espacios digitales funcionan como puerta de entrada a otras formas de violencia.
Finalmente, las participantes hicieron un llamado a la ciudadanía, especialmente a mujeres y jóvenes, a no permanecer en silencio ante este tipo de agresiones, recordando que ya existen herramientas legales en Tlaxcala para denunciar y sancionar estos delitos. También reiteraron que los colectivos brindan acompañamiento y orientación a quienes lo necesiten, con el objetivo de construir un entorno digital más seguro y libre de violencia.



























