María del Refugio Arriaga, madre de familia comprometida con el desarrollo profesional de sus hijos, por complicada que sea esta labor, ella la enfrenta con fortaleza, con amor y pasión, pues ella es madre de José Luis, Gerardo y Joaquín, toreros tlaxcaltecas que comparten los apellidos Angelino Arriaga.

 

Es difícil para mí ser mamá de tres toreros porque cada tarde salen a arriesgar su vida. Al principio no quería que se dedicaran a esto pero a José Luis le gustó desde pequeño y ahí me involucre con él y con mi esposo«.

Después de que José Luis Angelino inició su carrera de torero, le siguió Gerardo Angelino, torero de plata que a la usanza de su señor padre y su hermano mayor, ha sido triunfador al saludar a los tendidos cada que coloca banderillas o ejecutas bregas magistrales en las tardes de toros.

A ellos dos, se suma Joaquín Angelino de Arriaga, quien también le rinde homenaje a sus apellidos y ha sido triunfador en el país y en el extranjero, los tres en conjunto, le han dado sustos y sufrimientos a su señora madre.

Doña María del Refugio, aseguró que siempre ha sido impulsora y apoyo incondicional para sus tres hijos toreros y su hija, que pese a compartir el gusto por la fiesta brava, no decidió seguir los pasos de sus hermanos.

«Siempre los he apoyado muy fuerte, les doy consejos para vayan por buen camino en sus carreras. Me han llenado de orgullo pero también de tristezas porque, pese a que quiero que triunfen, no siempre se dan las tardes y eso me genera tristeza«.

 

A la distancia duele más

No siempre ha sido posible para Doña María del Refugio estar cerca de sus tres toreros, y es ahí donde el sufrimiento y la incertidumbre pesan más ,sobre todo cuando sus hijos reciben cornadas que los han dejado, en algunos casos, al borde de la muerte.

«A mi hijo José Luis le pegaron una cornada muy fuerte en Madrid, también a mi hijo Joaquín le dieron una cornada muy fuerte en España y fue triste saber que estaban lastimados y yo no podía estar cerca de ellos para apoyarlos«.

Conmovida por esos amargos recuerdos de tardes accidentadas de los tres toreros, María del Refugio mencionó que la Virgen de Guadalupe y Jesucristo son sus principales aliados cuando sus hijos salen del estado para arriesgar la vida a cambio de triunfos y aplausos de la afición taurina.

 

Los triunfos del torero

Doña María recordó un cinco de febrero, cuando José Luis Angelino tuvo una tarde de triunfo, momento inexplicable, en el caso de joaquín recordó el indulto de un toro en la Plaza México y destacó las salidas al tercio de Gerardo por sus magistrales colocaciones de banderillas.

Estos, dijo, son momentos de celebrarse, de dar horabuena por un triunfo más en sus carreras, son ratos de disfrutar y alentar que el buen camino continúe.

 

Por el contrario, dijo que las tardes malas, aquellas donde los fracasos se asoman, son los más complejos porque la gente se aleja de los toreros, viven casi en solitario el dolor de un pinchazo, un toro malo o incuso, que se vaya vivo un ejemplar.

Es ahí donde Doña María del Refugio aseguró que los abraza, les da palabras de aliento, los conmina a ser mejores y a continuar por la senda del triunfo, pues es la vida que ellos eligieron.

«Platicar y animarlos para que no se vengan abajo es importante. Ellos afuera de los ruidos son cariñosos, somos como amigos y bromeamos mucho«.

 

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