Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) confirmaron un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, al este del país. Según datos de la agencia de salud pública de la Unión Africana (UA), el brote deja hasta ahora 65 fallecidos y 246 casos sospechosos, principalmente en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara.
El virus fue identificado en 13 de las 20 muestras analizadas por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB), en coordinación con el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) confirmaron que se trata de una cepa distinta al ébola Zaire.
Los CDC expresaron preocupación por el riesgo de transmisión debido al intenso movimiento poblacional, la actividad minera en Mongwalu, la inseguridad en las zonas afectadas y la cercanía con Uganda y Sudán del Sur. Estas condiciones dificultan el registro de contactos y el control de infecciones.
Ante la emergencia, se convocó una reunión urgente con autoridades sanitarias de la RDC, Uganda y Sudán del Sur, junto con organismos internacionales como la OMS, UNICEF y la FAO. También fueron invitados los CDC de Estados Unidos, la Unión Europea, China y Canadá, además de laboratorios farmacéuticos y ONG.
El encuentro abordará la respuesta inmediata, la coordinación transfronteriza, la vigilancia epidemiológica, el apoyo de laboratorio, la comunicación de riesgos, los entierros seguros y la movilización de recursos.
Las autoridades instaron a las comunidades afectadas a seguir las directrices sanitarias, notificar síntomas de manera rápida y evitar el contacto directo con casos sospechosos. Se subrayó la importancia de apoyar a los equipos de respuesta para contener el brote.
Este es el decimoséptimo brote de ébola declarado en la RDC desde 1976. El más reciente ocurrió entre septiembre y diciembre de 2025 en la provincia de Kasai, con 45 muertos y 64 casos confirmados. Según la OMS, la enfermedad presenta una tasa de mortalidad de entre el 60 y el 80%, transmitiéndose por contacto directo con sangre y fluidos de personas o animales infectados.























