El ejército ucraniano lanzó ataques con drones contra Crimea, con el objetivo de aislar la península anexionada de Rusia continental. Según las autoridades locales, al menos cuatro personas murieron y cerca de treinta resultaron heridas en los bombardeos que impactaron tanto infraestructura civil como objetivos militares en Kerch y en el estrecho que conecta los mares Negro y Azov.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, confirmó que los ataques alcanzaron instalaciones estratégicas, incluyendo depósitos de petróleo, estaciones de radar y sistemas antiaéreos. “Nuestros golpes de largo alcance impactaron en la logística militar, la industria petrolera y las defensas aéreas del ocupante”, señaló en sus redes sociales.
En las últimas semanas, ambos bandos han intensificado el uso de drones y misiles. Rusia, por su parte, reporta avances en el Donbás y asegura haber derribado más de 200 drones ucranianos en distintas regiones.
El líder crimeo, Serguéi Axiónov, informó que entre los heridos se encuentran dos niños en estado grave. Además, se registraron incendios en una refinería del puerto de Kerch y daños en viviendas. El ataque obligó a suspender temporalmente el tránsito en el puente de Crimea y el transporte marítimo en el estrecho de Kerch, generando largas filas de vehículos varados.
Las autoridades locales anunciaron la suspensión del suministro de gasolina a particulares y empresas privadas, mientras que la eléctrica estatal reportó cortes parciales de electricidad y agua. Expertos advierten que la campaña ucraniana podría afectar la temporada turística en la península.
Zelensky denunció que Rusia lanzó más de 2.200 drones de ataque y 87 misiles contra Ucrania en una sola semana, causando víctimas en regiones como Zaporizhzhia y Poltava. En respuesta, Ucrania busca debilitar la logística rusa en Crimea y Krasnodar.
















