En Jerusalén, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, aseguró que Irán no podrá continuar apoyando a sus aliados chiíes —Hezbolá, Hamás y los hutíes en Yemen— sin enfrentar nuevas represalias militares. La advertencia se produce tras los recientes ataques de Hezbolá contra soldados israelíes en territorio libanés.

El presidente estadounidense, Donald Trump, reforzó el mensaje a través de su red social Truth Social, donde advirtió que si Irán no detiene “de inmediato” las acciones de sus aliados, las fuerzas de EE. UU. volverán a atacar “con mucha fuerza”. Estas declaraciones llegan en un contexto de negociaciones entre Washington y Teherán en Bürgenstock, Suiza, con el objetivo de poner fin a la guerra en Medio Oriente.

Durante la conferencia organizada por el Sindicato de Noticias Judío, Huckabee subrayó que la amenaza iraní se neutraliza mejor cortando el suministro de armas en su origen. Aunque reconoció que no utiliza el mismo lenguaje que Trump, dejó claro que la administración estadounidense no permitirá que Irán “se salga con la suya”.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, informó que las conversaciones en Suiza han registrado “grandes avances”. Sin embargo, las tensiones siguen aumentando tras los ataques en Líbano y las advertencias de Washington.

Huckabee también destacó la relación histórica entre Estados Unidos e Israel, señalando que ambas naciones están “unidas” por fundamentos judeocristianos que, según él, dieron origen a la civilización occidental. “Sin ello no existiría Estados Unidos. Así de simple”, concluyó el embajador, quien fue pastor evangélico antes de asumir su cargo diplomático.