Con la celebración de la Feria de Pachuca, Hidalgo 2017, vecinos de la colonia Juan C. Doria esperan con ansias que la misma reciba una “manita de gato” para causas buena impresión a los asistentes foráneos.

Los vecinos esperan que las molestias que les genera esta feria sean compensadas con labores de bacheo, se reparen numerosas lámparas de alumbrado público, se refuerce la vigilancia policiaca  y, sobre todo, se controle la venta de alcohol en la docena de antros que operan en locales frente y a un costado de la feria, y en la misma plaza de toros, donde recién fue abierto un “comedero y bebedero”.

Con la feria nos llega el ruido, la basura, el tránsito congestionado y la  inseguridad, los golpes a los carros y hasta el robo de algunos coches, pero al menos reparan lámparas y bachean los enormes hoyos que hay en la colonia”, hizo notar la señora Elsa Hernández, vecina de la calle Nicolás Flores.

En el cruce de las calles Rojo Gómez y Nuevo Hidalgo no tenemos baches, tenemos auténticos socavones que vienen, los rellenan con quién sabe qué, pero a los días ya están abiertos otra vez. Ojalá que ahora sí vengan a bachear bien”, comentó Susana Méndez, de la calle Arcos de Querétaro, en la colonia Los Arcos.

Pues yo pienso que el Teatro de Pueblo debe comenzar más temprano para que acabe a una hora prudente, digamos a las 10 de la noche, pues los que vivimos cerca de la feria no podemos dormir por el ruido y a otro  día hay que trabajar, ir a la escuela”, dijo a su vez Patricio Hernández, vecino del fraccionamiento Geo.

Tenemos casi ocho meses con la lámpara fundida; ojalá y con la feria, vengan a repararla”, aseguró a su vez la señora Alicia del Ángel, de la calle Nicolás Flores.

Los vecinos esperan de las autoridades, especialmente, que “metan en cintura” a los antros ubicados en un perímetro de unos 800 metros cuadrados de la feria.

“Ya desde en la mañana comienzan a atender a chamacos que para la tarde salen bien borrachos, apenas pueden caminar. Que dizque venden carne asada pero uno lo único que ve son chamacos bebiendo cerveza”, comentó la señora Del Ángel.

Por las madrugadas del jueves, viernes y domingo, los clientes de esos antros salen totalmente embriagados “y agarran sus coches y los golpean con otros, o salen en grupo a pelearse, amanecen las botellas de cerveza o licor rotas junto a los carros de los vecinos, se orinan en las calles… es un desastre”, Lourdes Olmedo, quien vive a unos metros de los antros ubicados frente a la feria.

A estas cantinas disfrazadas de restaurantes vino a sumarse un nuevo antro, este ubicado en la misma plaza de toros, el cual más que razón social luce con grandes letras su lema: “comedero y bebedero”, y su entrada está flanqueada por gigantescas figuras inflables de botellas de cerveza.