La Magia de los Carnavales volvió a concentrar a miles de pachuqueños en el primer cuadro de la ciudad, la tarde de este jueves, deseosos de disfrutar de la música, disfraces y carros alegórico de más de 6 municipios participantes, que en esta ocasión trajeron los sabores y aromas de su gastronomía, además de su producción artesanal.

Familias, parejas y grupos de amigos se dieron cita con antelación en la zona, para ganar buenos espacios y esperar el pase de las comparsas que, por segunda ocasión, trajeron a Pachuca lo mejor de su fiesta y tradiciones, invitados por el gobierno estatal a través de la Secretaría de Turismo (Sectur-Hidalgo).

Pachuqueños que pudieron disfrutar de una muestra de la «fiesta de la carne», de la fiesta popular para cumplir mandas, para vestirse de mujer o enmascararse y engañar a la muerte; para danzar horas y horas y pedir así buenas cosechas, el amor anhelado o la salud del ser amado.

Se prepara además el estado de Hidalgo, con estos carnavales, para la temporada turística de Semana Santa, durante la cual se espera la llegada de tres millones de turistas y visitantes y una derrama calculada en unos 450 millones de pesos.

Pero antes de las restricciones que impone la celebración litúrgica de la Semana Mayor, “hay que darle gusto al gusto” y los asistentes  disfrutaron de esta fiesta popular; se formaron vallas a lo largo de las principales calles del primer cuadro de la ciudad y se reunieron las personas en los balcones, para ver pasar un desfile encabezado por un turibus donde saludaban, sonrientes, las representantes de la belleza femenina de Hidalgo, abriendo paso así a las comparsas.

En la Plaza Juárez fue instalada una muestra gastronómica y una gran carpa para proteger del sol a los asistentes. Quienes llegaron temprano al lugar, antes de que se atestara, pudieron disfrutar de zacahuil huasteco y de Molango, que era servido con las manos enguantadas en plástico; de los guajolotes de Tulancingo, del pan relleno de queso de Atotonilco el Grande, las nieves de frutas de Zapotlan, pulque de Actopan y mucho más.

O escuchar sones huastecos dentro de la carpa, además de las características que tiene esta fiesta por regiones, por municipios que aunque pequeños, ofrecen similitudes pero también diferencias.

La cita fue a las 16:00 horas, pero las familias debieron esperar una hora y media para ver caminar por las calles a 62 comparsas, integradas por unos tres mil participantes.

La competencia fue reñida entre los enmascarados o disfrazados danzantes; algunos carros alegóricos levantaron aplausos a su paso, sin faltar aquellos observadores que contagiados por la música y el baile, comenzaron también a danzar.

Una tarde de fiesta en la que la sed y el hambre fueron saciados por decenas de comerciantes ambulantes que lo mismo ofrecían papas fritas y frituras de harina que raspados, fruta fresca picada, algodones de azúcar y una extensa variedad de dulces.

Fue esta solo una «probadita» de la fiesta que se tiene en estos días en los municipios hidalguenses, que se visten de fiesta y sonrisas con una de las más arraigadas tradiciones hidalguenses.