El día más esperado del año, la vacuna llegó a México y con ella ‘los expertos’ opinólogos
Dice José Agustín en su obra maestra “La Tumba”, que si el aburrimiento matase en el mundo sólo habría tumbas. Sin duda esto es algo que evidentemente comprenden por completo algunas y algunos actores políticos, quienes definitivamente no dejan ni un segundo de presumir su increíble capacidad de emitir juicios estériles sobre la pandemia; y que sí, ahora todos se consideran así mismos expertos.
Lo anterior porque, desde luego, no ha faltado el que asegura que la vacuna no funcionará como se desea o incluso, asume que es una estrategia del gobierno para las elecciones del próximo año. Así lo gritaba como ya todos sabemos, uno de pelos verdes. Pero no le dedicaremos más letras a quienes no las saben usar.
Decía Eduardo Galeano que los intelectuales suelen despreciar a la gente anónima, a ese micromundo donde se alienta la grandeza del universo. Hace algunos meses, a través de una carta, diversos personajes considerados como ‘intelectuales orgánicos’ (según el término acuñado por Antonio Gramsci), quienes apoyaban incondicional y recíprocamente al régimen anterior; juzgaron las diferentes estrategias del gobierno actual durante los primeros meses de la pandemia, y entre otras cosas, reclamaban la existencia de un supuesto clima de asfixia derivado de la llamada 4T.
Sí, aquellos personajes que nunca vieron por la realidad de millones, ahora se preocupaban por la misma. Pero ahí no se quedó la cosa, hubo un “Bendito coraje” como respuesta entintada por parte del mandatario mexicano Andrés Manuel, acompañado días después por otra carta donde ahora suscribían comunicadores e intelectuales que simpatizan con la izquierda electoral en nuestro país, y definitivamente con el ‘Obradorismo’ de base. Entre los liberales, el siempre citado Enrique Dussel, Armando Bartra, Paco Ignacio Taibo II, Pedro Miguel, entre otros.
Definitivamente ahora con la pandemia, expertos han nacido como por generación espontánea. Como el tan sonado caso de los exfuncionarios de salud, que aseguraban tener la solución a la pandemia en tan sólo 60 días, se les invitó a exponerla no sólo frente a autoridades mexicanas, sino también con la Organización Mundial de la Salud, pero al parecer, sólo era alarde.
Hay quienes por muy increíble que parezca se molestan con que llegue la vacuna contra el Covid a nuestro país, aún sabiendo que México es el primero de toda Latinoamérica en recibir la misma, la de Pfizer, y en pocas dosis por ahora; pero con el compromiso de adquirir 34 millones de vacunas de esa misma farmacéutica. Reafirmando la gratuidad de la misma en todo el territorio nacional.
¿Pero por qué hay quienes no se alegran de las palabras de Marcelo Ebrard sobre el principio del fin de la pandemia en nuestro país? ¿De la universalidad y gratuidad de la vacuna? ¿Por qué hay quienes consideran que no es bueno ser el país número diez en el mundo ni creen suficiente ser la primera nación latinoamericana en recibir los lotes del antídoto?
¿Un mexicano más? Diría Sánchez Andraka ¿Un malinchismo posmodernista superfluo? ¿Un desentendimiento sobre el contexto actual y el posicionamiento ambiguo del espectador ausente? ¿O definitivamente no apoyan al gobierno que encabeza López Obrador y por ello no les causa gusto que una de las peores pandemias de la humanidad pueda terminar, y que, además, debido a la gran gestión de las autoridades mexicanas, nos hemos convertido en uno de los primeros países en adquirirla, aun siendo considerados por décadas como un país llamado en vías de desarrollo?
Quienes no se alegran con que llegue la solución del problema a México, no detestan a la administración actual, detestan y detienen al país. Hay que sumar.
En estos tiempos de transformación y de pandemia, la era está pariendo una opinión…
Fb: César Rue
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