Adriana Martínez Olguín

La movilidad humana continúa siendo una de las características distintivas de la globalización mundial, pues como seres humanos somos entes sociales que interactuamos entre sí y debido a esa convivencia, se pueden presentar diversos factores que influyen para motivar a una persona a desplazarse de un lugar a otro; no obstante, en el presente artículo nos referiremos a aquellas migraciones que se dan a consecuencia de la desigualdad que se vive en varias partes del mundo; aquellas, que por la acción u omisión de los países de origen ante los factores económico-político-sociales que se presentan en su entorno, obligan a las personas a migrar para sobrevivir con el propósito de dejar atrás las condiciones precarias en las que se encuentran, ya que el hambre, la violencia y la marginación generan en la gran mayoría de las personas un sentimiento de desesperación y, como consecuencia, la idea de aventurarse en busca de un futuro mejor a costa de que en el intento se vea afectada su integridad a grado tal que en muchos de los casos se llegue a perder hasta la propia vida.

Como es conocido, las migraciones humanas no son un fenómeno reciente, sino a lo largo de los años se han presentado estos flujos migratorios de hombres, mujeres, niñas y niños que se desplazan por desiertos, ríos, mares, carreteras, vías ferroviarias, empapados, pasando hambre, frío o un calor inaguantable llevando tan solo una mochila en la espalda tratando de llegar a un lugar esperanzados de alcanzar sus sueños; desafortunadamente, no siempre esto se cumple, pues la gran mayoría de las veces lo que encuentran a su paso es a un sinfín de agentes fronterizos, barreras y muros que les truncan su trayecto; pese a ello, por las condiciones actuales, ese tipo de movilidad se ha incrementado, por lo que cada vez es más común ver a cientos de personas que tratan de encontrar mejores condiciones de subsistencia en lugares diferentes al que las vieron nacer.

Y, si bien, el desempleo juega un papel determinante para que se dé la migración forzada, tal aspecto había sido considerado como la primera causa de dicha movilidad humana; sin embargo, actualmente el creciente número de personas que huyen de sus países para escapar del riesgo que ven en las pandillas y el crimen organizado ha generado que el dinamismo humano sea una forma de sobrevivencia, por lo que día a día es más recurrente ver escenarios en los cuales se aprecia a personas a bordo camiones, trenes, barcos, lanchas e incluso a pie integrando las llamadas “Caravanas Migrantes” con el fin de huir de la ola de violencia que castiga su país; ello, ante los ojos de la comunidad internacional sin que se haga algo contundente al respecto.

Lo anterior, ha propiciado elevados casos de violaciones a derechos humanos de las personas migrantes pero, a pesar de ello, éstas no abandonan su ideal de llegar a los Estados Unidos. Lamentablemente, México al ser un lugar de tránsito para llegar al país denominado como su “destino”, ha enfrentado un sinnúmero de hechos en los cuales se han reiterado las vulneraciones a los derechos humanos de migrantes y esto no solo se debe a su condición de personas indocumentadas, sino también por la situación social que se vive en nuestro país, ya que existen zonas en las que los migrantes suelen ser presas para grupos criminales y, por ende, víctimas de diversos delitos, a lo que se le suma la implementación de políticas restrictivas que, bajo el supuesto de mantener la seguridad nacional, van restringiendo cada vez más las acciones del gobierno a favor de las personas migrantes que transitan por nuestro país.

En virtud de lo anterior, los gobiernos y, en el caso concreto, el de México, deben velar por el respeto a los derechos humanos de las personas que, por diversas causas, se encuentran de forma ilegal en un territorio distinto al que nacieron, por lo que será necesario trabajar en una cultura tolerante y solidaria, pues no olvidemos que nuestro país históricamente se ha caracterizado por ser un lugar hospitalario en donde se le tiende la mano a quien la necesita.

Y termino el presente Artículo con la frase de Librado Rivera:
“Si fuera la patria como una madre cariñosa que da abrigo y sustento a sus hijos, si se les diera tierras y herramientas para sembrar, nadie abandonaría su patria para ir a mendigar el pan a otros países en donde se les desprecia y se les humilla.”

*Visitadora regional de la CDHEH