Es impresionante la avalancha publicitaria para incentivar el consumo hoy 14 de febrero, el llamado “día del amor y la amistad”. Aquí quiero hacer notar la perversa alianza entre la ideología amorosa y la industria amorosa.

La primera se desarrolla en el ámbito meramente de las ideas con el fin de que el patriarcado pueda seguir imponiendo en el imaginario colectivo, la noción de que los hombres son superiores a las mujeres y en consecuencia nos deja a nosotras en una situación de total sumisión, vulnerabilidad y desventaja.

Para ello se ha valido de mitos y mentiras repetidas hasta la saciedad a través de todo producto social y cultural. Según éstas las mujeres nacemos para amar, el amor para nosotras es una obligación, para ellos no y eso marca una enorme diferencia que hay que tener en cuenta al momento de elegir pareja.

Ellos buscan ser amados, nosotras amar y este acuerdo impuesto es profundamente desventajoso, inequitativo y violento para las mujeres, no nos conviene de ninguna manera. No es ni por asomo una complementariedad, es puro control y dominación para nosotras.

Y lo peor vino después, cuando el patriarcado y el capitalismo se fusionaron para convertir en mercancía nuestras emociones incluso las más equivocadas. Así, el machismo, no sólo logra someternos sino también lucrar con ello, el colmo de los colmos.

Hace 22 años leí por primera ocasión “Todo sobre el amor” de la feminista afronorteamericana Bell Hooks. Qué sorprendente fue descubrir esta mirada inquisidora y totalmente reveladora de esta enorme trampa que es para las mujeres el amor romántico.

Lo estoy leyendo una vez más en el círculo de lectura feminista que tenemos acá en Pachuca y la verdad me vuelve a sorprender, sobre todo su vigencia. Por triste que parezca el amor romántico sigue siendo el arma de dominación y de control más efectivo y eficiente del machismo para someter a las mujeres.

A muchas incluso les ha costado la vida.

Dice Bell Hooks: “Toda la vida había creído que las mujeres abordamos el tema del amor con mayor interés y vehemencia que nadie. Todavía lo pienso, aunque aún está por llegar el día en que las ideas femeninas más lúcidas al respecto sean tomadas tan en serio como las reflexiones y los escritos de los hombres. Los hombres teorizan sobre el amor, pero son las mujeres quienes más a menudo lo ponen en práctica. Casi todos los hombres tienen la sensación de que reciben amor, y de que, por lo tanto, saben cómo se siente uno cuando es amado; las mujeres tenemos con frecuencia la impresión de vivir sumidas en un ansia constante, anhelando amor y sin recibirlo”.

En otra de las partes dice: “Revisando la literatura sobre el tema, me di cuenta de que muy pocos escritores, hombres o mujeres, hablan de la influencia del patriarcado, de cómo la dominación masculina sobre mujeres, niñas y niños dificulta el contacto amoroso. Crear amor, de John Bradshaw, es uno de mis libros favoritos sobre el tema. Con valentía, este autor trata de establecer la relación entre la dominación masculina (la institucionalización del patriarcado) y la falta de amor en las familias. Famoso por una obra que nos exhorta a prestar atención al “niño interior”, Bradshaw cree que la destrucción del patriarcado es un paso que nos acerca al amor. Sin embargo, su trabajo nunca ha gozado del merecido reconocimiento. Jamás ha recibido tanta atención como las obras de hombres que escriben sobre el amor reforzando roles de corte sexista”.
Coincido totalmente con Hooks, ¡abajo el patriarcado, que viva el amor!

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