Por: Carlos Muñoz Moreno
El futuro de la 4T, a unos días de las elecciones en Coahuila y el Edomex, es en realidad variopinta y contrastante, lo que contradice lo que ocurría hace cinco años cuando, merced de un hartazgo popular en contra de la partidocracia encarnada en PAN-PRI-PRD y de múltiples circunstancias que desnudaron un gobierno rapaz y ladrón, Morena y sus aliados alistaban la toma del poder vía los votos.
Es más, el futuro de la 4T, hoy, no es igual de optimista que hace dos años cuando las elecciones intermedias planteaban una merma en las simpatías morenistas debido a los primeros numerosos casos de corrupción en un gobierno que se proclamaba el principal enemigo de este flagelo y cuando la oposición enarbolaba banderas en favor de las instituciones, en contra de una presunta colusión del narco y el gobierno federal y, sobre todo, en medio de un desencanto creciente ante los magros resultados de un gobierno que, como el de Fox, prometieron cambios instantáneos que no terminan de ocurrir, a lo que se sumó la crisis mundial por la pandemia.
Porque entonces retuvieron la mayoría simple en el Congreso, ganaron casi todas las gubernaturas en juego, ampliaron mayorías en congresos locales y refrendaron ser la primera fuerza política en el país.
Hoy, a escasos días de la elección en Coahuila y Edomex, su única certeza es la derrota en la entidad norteña gracias a sus propias divisiones internas; una derrota que, cierto o no, se verá manchada con la duda de una componenda con los Moreira y el cascajo del PRI nacional que, está visto, no representa los liderazgos regionales del viejo partidazo.
Quizás valga la pena resaltar que en la última semana la operación para traer al PVEM y al PT al redil morenista puede ser muestra de que no hubo componendas, pero, a mi gusto, esta estrategia ha sido tardía y no influirá demasiado en las urnas.
Y la otra gran certeza es la incertidumbre en el Estado de México donde su candidata, Delfina, ha sido más un fardo que un acicate para el morenismo mexiquense, una vez más, gracias a los casos de corrupción que arrastra desde sus épocas de alcaldesa y en su fugaz paso por la SEP.
Tiene a su favor que la historia de corrupción del grupo Atlacomulco es infinitamente superior, pero en contra que la memoria histórica en Edomex y el país es escasa, por lo que se espera una contienda más cerrada de lo que parece.
Hoy, a un año de la elección de Presidente o Presidenta de México, el futuro de MORENA ya no es igual al 2018 o a 2021, porque perderán a su líder moral, de modo que AMLO ya no será el dedo elector, el gran predicador ni el fiel de la balanza.
Y enfocándome en la circunstancia local, la elección de este año será fundamental para el 2024; de la misma forma que este resultado marcará el devenir de partido del presidente a nivel nacional, la candidatura presidencial, el acomodo de los grupos, las negociaciones y las posibles fracturas, en Hidalgo el asunto no será diferente. ¿A qué corcholata apoya el gobernador Menchaca? ¿A quienes respaldan y por quién apuestan los grupos, las corrientes y los aspirantes a algún puesto de elección popular en MORENA?
Estas definiciones son urgentes para muchos, dado el golpeteo de todos contra todos en el escenario estatal en medios, redes, memes y sobre todo en mentideros, oficinas gubernamentales y pronósticos rumbo al 2024, lo que ha socavado una unidad partidaria que a ratos parece endeble, debido a las visibles divisiones entre fundadores, neomorenistas, simpatizantes, ex priistas conversos, oportunistas y demás militancia, lo que avecinaría una batalla que, de complicarse el 2023, podría ocasionar una fractura y derrota que obstaculizarían la consolidación de la llamada 4T en la entidad.
Baste recordar cómo, hace tres años, con la entonces reciente ola morenista, el partido de AMLO sufrió un tremendo golpe de realidad al perder estrepitosamente en muchísimos ayuntamientos donde daba por sentado el triunfo.
Pachuca fue un ejemplo de esa lucha y división que hundió una ventaja inmensa porque las corrientes inconformes con la designación del candidato, además de bajísimo perfil, hicieron un vacío inmenso que llenó la operación política tricolor.
Así que el futuro morenista dependerá de lo fortalecido que surja este domingo ese partido, y de la capacidad de los liderazgos para empujar acuerdos, credibilidad y sobre todo el tránsito de un movimiento centrado en una persona, AMLO, a un partido estructurado, plural pero unificado, con ideología clara y objetivos comunes, pues si no se consolida en Hidalgo como auténtico partido, ese futuro no será tan guinda.
Un abrazo a la cuatitud




















