Por Litzi Nájera, Román López y Alejandro Valdez
El combustóleo es una mezcla de hidrocarburo que se deriva del petróleo y que se considera un producto residual en el proceso de refinación del crudo antes mencionado.
Como en el caso de la mayoría de todos los combustibles se obtiene a partir de la destilación fraccionado de sus componentes que van de cadenas de 20 hasta 70 átomos de carbono. De aquí que se tengan distintos tipos de combustóleo donde varían sus propiedades como densidad, emisión de gases, estabilidad a la oxidación, formación de depósitos, poder calorífico, punto o temperatura de ignición, viscosidad y volatilidad por mencionar, influyendo en el tipo de usos que se le da.
Su aplicación se da en procesos de combustión para calentamiento, por lo que se puede utilizar en la mayoría de los procesos industriales o como generador de electricidad en locomotoras e incluso en las mismas refinerías. Dentro de las ventajas de utilizarlo es que no requiere calentamiento y se puede bombear a temperatura ambiente, es estable al momento de la combustión, genera pocas cenizas en sus procesos y previene la corrosión.
Su importancia para el país se refleja en las cifras de producción de la última década por parte de PEMEX, donde solo la gasolina se obtuvo más que el combustóleo y que inclusive en 2021 fue el derivado con mayores rendimientos de obtención hablando de los productos y subproductos del petróleo.
Aunque el contenido de azufre en combustóleo se maneja como bajos porcentajes que van entre el 3 y 5 por ciento, ya en acumulado de su producción constituye un problema medio ambiental que se traduce en liberación y formación de los denominados SOx (dióxido y trióxido de azufre) en nuestra atmósfera. En adición a lo mencionado, organizaciones como GREENPEACE argumentan lo costoso de su producción hablando de la energía eléctrica que se debe generar para su producción.
Ahora pasemos a la problemática de derrames de combustóleo en agua. Sus efectos que ocasionan son perjudiciales para la flora y fauna ya que a menudo pueden ser irreversibles. Además, la presencia del petróleo en agua genera perturbaciones en los intercambios gaseosos lo cual disminuirá la capacidad de reoxigenación en el medio. Por otro lado, existen efectos tóxicos como lo son la inhibición del metabolismo, modificación de propiedades físicas en el ambiente como lo es la temperatura, pH, tensión superficial, potencial de óxido-reducción y precipitación de elementos minerales como lo son el nitrógeno, fósforo, hormonas, oligoelementos y las vitaminas, las cuales son muy importantes para los microorganismos esenciales en las cadenas tróficas.
Después de poner en contexto la problemática, pasemos a lo que se está realizando para revertir el tema de los derrames de combustóleo. Para esto, tenemos una variedad de metodologías como lo son la coagulación/floculación, demulsificación por centrifugación, degradación biológica, electrocoagulación, fotooxidación, incineración térmica, procesos de absorción, procesos de ozonización y separación a través de membranas.
De los anteriores procesos expliquemos dos en particular: fenómenos de absorción y floculación. El proceso de absorción se lleva a cabo cuando se acumulan partículas en una superficie y por este proceso átomos, iones y moléculas quedan atrapadas en la superficie de un material. Dependiendo de la fuerza de esta interacción entre las partículas que se denomina adsorbatos y el material en las que se quedan retenidas denominado absorbente será la eficiencia para optar por esta metodología. Por otro lado, la coagulación/floculación en un primer paso requiere desestabilizar las sustancias que se quieren remover a partir de un denominado agente coagulante que, valga la redundancia los separa formando coágulos. En un segundo paso, la sustancia coagulada se agita para dar paso a flóculos y así hasta que a través de mayor cantidad de masa produzcan un sedimento y puedan separarse.
La importancia de enfocarse en las 2 metodologías anteriores es la relevancia y potencial que tenemos en nuestro país. Para el caso de fenómenos de adsorción se tiene documentado la utilización de pasto kikuyo (pasto común) a manera de almohadas absorbentes y del desecho de bagazo como biomasa adsorbente de hidrocarburos. Como agentes coagulantes/floculantes se tiene evidencia de la utilización del nopal para el mismo fin.
A manera de cierre solo queda repasar las cifras en cuanto a la relevancia del combustóleo para la economía de nuestro país por lo que su disminución al día de hoy no es viable, lo que tenemos que trabajar y estar preparados es para cualquier desastre natural por su manejo y México a través de la biomasa o residuos vegetales tiene el potencial para buscar procesos amigables y competitivos para dicho propósito.
Litzi Michel Najera Pablo y Román López Gutiérrez, estudiantes de la carrera de ingeniería en Tecnología Ambiental en UTVAM
Dr. Alejandro Valdez Calderón Profesor-Investigador en UTVAM




















