Por: *Dra. Patricia Catalina Medina Pérez

 

En un contexto latinoamericano marcado por crisis ecológicas, desigualdades estructurales y conflictos territoriales, la Revista de Estudios Regionales Nueva Época, se convierte en un instrumento de reflexión crítica y construcción de conocimiento sobre los territorios, sus dinámicas y las tensiones que atraviesan la vida colectiva en México y América Latina. El número más reciente, corresponde al Vol. 3 Núm. 6 (2025): Riesgos socioambientales.

Desigualdades, Vulnerabilidades y Justicia Ambiental en América Latina. En su contenido se establece que los riesgos socioambientales no son fenómenos naturales aislados, sino procesos que tiene su origen en las relaciones de poder, los modelos de desarrollo y las desigualdades históricas que han configurado la región. Este enfoque invita a superar la visión del riesgo como amenaza física, para situarlo en el entramado social, político y económico que lo produce y reproduce.

La revista ofrece una diversidad de artículos de investigación y reflexión que abordan problemáticas clave. Cada texto aporta una pieza al mosaico de los estudios regionales, mostrando que el territorio no es un simple escenario, sino un actor vivo donde se cruzan intereses, resistencias y alternativas. El artículo sobre el Lago de Chapala, por ejemplo, revela cómo la gobernanza hídrica ha sido moldeada por relaciones de poder que privilegian la privatización y la mercantilización del agua, excluyendo a las comunidades ribereñas. Este análisis no sólo denuncia una crisis ambiental, sino que expone la dimensión política y territorial del problema, subrayando la urgencia de avanzar hacia formas democráticas y participativas de gestión del agua. De manera complementaria, el estudio sobre la variabilidad climática en la Zona Metropolitana de Pachuca aporta evidencia empírica sobre el incremento sostenido de las temperaturas entre 1981 y 2020. La investigación demuestra que la justicia ambiental también implica justicia climática, pues los efectos del calentamiento global se distribuyen de manera desigual entre áreas urbanas y rurales.

Uno de los aportes más significativos de este número es la reflexión sobre experiencias comunitarias que encarnan proyectos políticos alternativos. El caso de Cherán K’eri, en Michoacán, muestra cómo la autonomía y la comunalidad pueden convertirse en pilares de la justicia ambiental. A través de acciones colectivas de defensa del bosque y de construcción de economías solidarias, la comunidad P’urhépecha ofrece un ejemplo de resistencia frente a los modelos extractivistas y centralistas que han dominado la región. En la misma línea, el artículo sobre la apropiación del espacio costero en Cancún evidencia cómo el turismo neoliberal ha profundizado las tensiones socioambientales, y vulnera el derecho colectivo al territorio. La revista, al dar voz a estas problemáticas, visibiliza las luchas locales y las conecta con debates más amplios sobre justicia territorial y sostenibilidad.

En el Análisis del diseño de los Centros LIBRE en México, la autora señala las brechas entre el discurso normativo y las condiciones reales de implementación, destaca la ausencia de diagnósticos territoriales y la falta de articulación con saberes comunitarios. Este tipo de estudios son fundamentales para repensar la política pública desde la perspectiva de la justicia social y ambiental, el reconocimiento de la diversidad de experiencias y necesidades locales. Asimismo, el texto sobre el capital cognitivo en comunidades mexicanas introduce una dimensión innovadora: el conocimiento compartido y la inteligencia colectiva como recursos estratégicos para el desarrollo endógeno. En tiempos de crisis socioambiental, las sociedades que aprenden son aquellas capaces de transformar la experiencia en acción colectiva y conocimiento emancipador.

La sección de artículos de reflexión amplía el horizonte hacia el Caribe y las fronteras del norte de México. El análisis sobre Haití muestra cómo la vulnerabilidad estructural y la violencia política configuran escenarios persistentes de injusticia ambiental. Por su parte, el estudio sobre Arroyo Alamar revela la dimensión transfronteriza de los conflictos socioambientales, donde las comunidades más vulnerables enfrentan inequidades agravadas por la debilidad institucional y la fragilidad del Estado de derecho. Estos trabajos nos recuerdan que los estudios regionales no pueden limitarse a escalas locales o nacionales, sino que deben incorporar las interconexiones globales y transfronterizas que definen la realidad contemporánea.

En un contexto como el nuestro, marcado por profundas desigualdades y tensiones socioambientales, la Revista de Estudios Regionales se convierte en un espacio imprescindible para visibilizar las voces de las comunidades mediante el diálogo interdisciplinario, la crítica informada y la construcción colectiva de conocimiento; ya que articula investigación rigurosa con compromiso social, al ofrecer herramientas para comprender y transformar los territorios. En el Vol. 3 Núm. 6 (2025): Riesgos socioambientales. Desigualdades, Vulnerabilidades y Justicia Ambiental en América Latina, al situar la justicia ambiental como horizonte, la revista contribuye a que los estudios regionales en México no sean meros diagnósticos, sino propuestas vivas de resistencia, equidad y sostenibilidad.

Los invito a consultar la Revista de Estudios Regionales Nueva Época
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Dra. Patricia Catalina Medina Pérez
Profesora investigadora
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