El matador de toros hidalguense, Luis Eugenio Gallardo Hernández, advirtió que el modelo de espectáculos de la fiesta brava sin sangre y sin que el animal muera no es viable, derivado de diversos estudios científicos que aseguró, respaldan la idea de que el toro no sufre dolor.
El torero señaló que el toro de lidia es una especie que al ser sometida a estímulos de combate, segrega adrenalina y genera en la sangre sustancias como las betaendorfinas, un tipo de opioide natural que bloquea la sensación de dolor.
Durante una manifestación realizada a favor de la fiesta brava explicó que a diferencia de otros animales, el toro de lidia no huye al ser herido y permanece en la confrontación.
El torero hidalguense precisó que eliminar la sangre de las corridas podría derivar en consecuencias graves para los ejemplares y señaló que es probable que una cuarta parte o hasta la mitad de los toros mueran durante el evento por infartos o eventos cerebrovasculares, debido a que no habría esa liberación de estrés mediante las betaendorfinas.
Por otro lado defendió la crianza de la especie al destacar que su carne es de alta calidad, ya que es alimentada a base de pasto y sin hormonas, lo que le otorga un valor superior en mercados como el español, donde puede alcanzar hasta el doble del precio de la carne convencional.
Gallardo relató que esta postura científica la ha comprobado, cuando le pidieron torear dos toros criados en Atengo en condiciones distintas a las habituales, sin embargo durante la faena, ambos animales murieron por infarto, lo cual atribuyó a la falta de liberación de estrés.
El lidiador consideró como “ocurrencias y opiniones no fundamentadas ni centradas en lo profesional” que se pretenda modificar el formato tradicional sin sustento técnico, por lo que expresó que el debate de la antitauromaquia debe centrarse en argumentos científicos.





















