Esta semana celebramos el 23 de abril, Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, celebramos la magia de las palabras, las historias que nos transforman y el poder de los libros para conectar generaciones. Pero más allá de la efeméride, este día nos obliga a mirar una realidad que incomoda: leer sigue siendo un privilegio para millones de personas, cuando en realidad debería ser una garantía.
El derecho a la educación, reconocido en instrumentos internacionales y en nuestro propio marco constitucional, no se agota en el acceso a la escuela. Implica, necesariamente, el derecho a ser alfabetizado. Sin alfabetización, el resto de los derechos se debilitan: ¿cómo ejercer el derecho a la salud si no se puede leer una receta?, ¿cómo defender derechos laborales sin comprender un contrato?, ¿cómo participar en la vida democrática sin acceso a la información?
Las cifras son claras y contundentes. De acuerdo con la UNESCO, alrededor de 739 millones de personas adultas en el mundo aún no saben leer ni escribir, y casi dos tercios son mujeres. Además, cerca de 250 millones de niñas y niños no adquieren habilidades básicas de lectura y escritura, incluso asistiendo a la escuela (UNESCO, 2025). Este dato rompe un mito peligroso: no basta con estar en el aula; el aprendizaje real sigue siendo una deuda estructural.
Pero hay dimensiones menos visibles que resultan igual de preocupantes. Más del 40% de la población mundial no recibe educación en una lengua que entienda plenamente. Esto significa que la alfabetización, si no es culturalmente pertinente, puede convertirse en una forma de exclusión. Leer no es solo decodificar palabras: es comprender el mundo desde la propia identidad.
En este contexto, el papel de las instituciones públicas de derechos humanos resulta fundamental. En el estado de Hidalgo, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo ha impulsado acciones de promoción, capacitación y vinculación comunitaria que colocan a la educación y a la alfabetización como ejes clave para la dignidad humana, especialmente en grupos de atención prioritaria. En esa misma lógica de convertir los derechos en realidades tangibles, desde la CDHEH en coordinación con el Instituto Hidalguense de Educación para Adultos habilitamos un centro comunitario en nuestras propias instalaciones (Vicente Segura #100, en Pachuca). Este espacio no solo acerca servicios, sino que materializa el derecho a la educación al ofrecer a las personas que no han concluido su formación básica acceso a equipos de cómputo, impresión y, sobre todo, acompañamiento educativo personalizado para aprender a leer y escribir o concluir primaria y secundaria.
En la era digital, este desafío se amplifica. Hoy no basta con saber leer y escribir; es necesario desarrollar habilidades para interpretar información, identificar noticias falsas y participar de manera crítica en entornos digitales. La alfabetización del siglo XXI incluye lo mediático, lo informacional y lo tecnológico. De lo contrario, corremos el riesgo de tener sociedades conectadas, pero no informadas.
Ahora bien, hablar de libros también implica hablar del derecho de autor. Este derecho protege a quienes crean, garantizando que su obra no sea utilizada sin reconocimiento o compensación. Sin embargo, también plantea un reto ético y jurídico: equilibrar la protección de la creatividad con el acceso universal al conocimiento. En contextos de desigualdad, este equilibrio es clave. El conocimiento no puede ser un lujo, pero la creación tampoco puede ser desprotegida. Ahí radica uno de los debates más relevantes de nuestro tiempo.
Hoy, más que celebrar los libros, estamos llamados a defender lo que representan. Alfabetizar no es solo enseñar letras: es abrir puertas, reducir brechas y construir condiciones para una vida digna.
El compromiso es de todas las personas. De las instituciones, sí, pero también de las familias, de las comunidades, de quienes enseñan y de quienes aprenden. En la era digital, alfabetizar implica acompañar, guiar y formar pensamiento crítico.
Porque en un mundo saturado de información, leer con conciencia es un acto de libertad… y garantizar que todas las personas puedan hacerlo, es un acto de justicia.
Fuentes:
UNESCO. (2025). Literacy. Recuperado de [https://www.unesco.org/es/literacy](https://www.unesco.org/es/literacy)
UNESCO. (2025). Global Education Monitoring Report. París: UNESCO.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (2024). Artículo 3°.
Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo. (2024). Informes y programas institucionales. Periódico Oficial del Estado de Hidalgo.




















