Era marzo de 2018.

Alejandra* llegaba a casa muy tarde y a las 7 de la mañana tomaba el transporte público para dirigirse al punto de reunión que le indicaran los dirigentes del partido Morena.

Formaba, con entusiasmo, parte de las brigadas para apoyar al voto a favor de la entonces candidata por la Presidencia Municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco.

-En cuanto ganemos, vas a tener empleo garantizado- le prometieron una y otra vez.
Le tocó repartir volantes, distribuir todo tipo de souvenir y su tarea más recurrente, colocarse la botarga de la caricatura de Andrés Manuel López Obrador cuando el sol caía con aplomo sobre la Angelópolis, tanto en la precampaña como durante los 90 días de la campaña en los que Claudia Rivera tenía actividades diariamente.

A cambio le ofrecían a Alejandra un raquítico apoyo por viáticos que apenas alcanzaba para las “combis” y alguna torta. Su gasto diario era de al menos 80 pesos.

-Velo como una inversión, porque vamos a ganar y somos parte del equipo de Claudia- le insistían.

Con esa promesa, Alejandra y un grupo de jóvenes y adultos trabajaban haciendo campaña para la candidata que si bien no tenia talento, contaba con el respaldo de la marca Morena y de AMLO.

Incluso en reuniones familiares, Alejandra hacia su labor de convencimiento.
-Con Andrés Manuel, Barbosa y Claudia, las cosas van a cambiar, nos va a ir mejor; deberíamos votar por ellos porque son lo opuesto al PRI y al PAN- decía.
Su máximo apoyo era a Claudia Rivera, su jefa en ese momento.

Pasó el 1 de junio y Puebla capital tuvo por segunda vez en su historia una mujer como Alcaldesa.

La historia todos la conocemos: Morena arrasó en la capital, en el Congreso local, el Federal, el Senado y la Presidencia de la República. Solo la gubernatura apenas logró ganarla el PAN con Martha Erika Alonso.

Para Alejandra era lo de menos pues ya tenia trabajo garantizado por tres años como mínimo.

Sus jefes directos seguían haciéndole creer que conseguiría empleo en el Ayuntamiento o en la súper delegación federal.

Con el paso de las semanas encontró una serie de pretextos: que si apenas se estaban organizando los equipos, que si la transición con la gente de Luis Banck, que si había que esperar los tiempos.

Un día recibió la esperada llamada para informarle que debía presentar sus documentos porque su plaza estaba casi “amarrada”.

-Trae tu acta de nacimiento, CURP, comprobante de domicilio, antecedentes no penales, credencial de elector, fotos tamaño infantil, curriculum vitae. Tienes que traer todo para que ya metamos tus papeles y te presentes a trabajar.

Ella siguió las indicaciones al pie de la letra emocionada porque ya tenía chamba.
Después de ello, Alejandra comenzó a insistir y sus llamadas y mensajes de WhatsApp dejaron de ser respondidos.

Buscó a “su contacto” pero ya era casi imposible acceder a ella.

La última conversación fue para pedirle paciencia porque cada vez estaban más cerca.
Con el dinero ahorrado ya agotado, Alejandra tuvo que soltar la promesa de trabajo de la Cuarta Transformación (4T) y comenzar a llenar y entregar solicitudes de empleo donde fuera.

Finalmente consiguió trabajo en una mueblería donde apenas gana 4 mil pesos al mes más comisiones, que representan más o menos otros mil 500.

Hace unos días Alejandra recibió una notificación por parte de la Dirección de Investigación y Recursos de la Contraloría Municipal para notificarle que, como SERVIDORA PÚBLICA, había incumplido con su obligación de presentar su “Declaración Patrimonial y de Intereses en sus diversas modalidades”.

El texto advierte que: “Está cometiendo una falta como servidor público municipal por la omisión de esta obligación, por lo que se le informa que derivado de la revisión realizada por el Departamento de Evaluación Patrimonial en el sistema denominado Experta, se advirtió que el 30 de agosto de 2019 fue el último día para que usted cumpliera con la responsabilidad de presentar la declaración patrimonial inicial.”

En el documento a Alejandra se le indica que “deberá comparecer el 16 de diciembre a las 11:00 de la mañana ante la contraloría municipal a efectos de que presente la documentación que acredite el cumplimiento oportuno de dicha obligación o justifique la presunta omisión”.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Pues que Alejandra es parte de una nomina de aviadores, quiere decir que utilizando sus documentos, alguien más esta cobrando un sueldo que ella nunca ha percibido.

Esto implica una serie de irregularidades graves como la falsificación de su firma bajo el modelo de usurpaciones de identidad, entre una serie de delitos penales contra la administración de Claudia Rivera Vivanco y/o quienes resulten responsables.
Así aplica la 4T sus principios de NO ROBAR, NO MENTIR Y NO TRAICIONAR.

Esto solo demuestra que la 4T es un modelo político como el PAN y el PRI pero corregido y aumentado, lleno de corrupción y doble moral.

Y no crea que sería una empleada promedio, pues para que le exijan su declaración patrimonial, seguramente la dieron de alta como directora de algún departamento o personal de confianza con un ingreso cinco veces más del que hoy percibe.

No es un error administrativo, alguien en la Secretaría de Desarrollo Social Municipal ha estado cobrando sueldo, prestaciones, prima vacacional, aguinaldo y lo que se acumule haciéndose pasar por Alejandra.

¡Chulada!

*Para no entorpecer las acciones legales que la afectada emprenderá, decidimos cambiar su nombre.

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