Cuando arrancamos el 2020 jamás imaginamos que éste seria un año que nos transformaría como sociedad para siempre.

En pleno auge del siglo XXI, inmersos en la era digital, con los avances tecnológicos y científicos que han logrado avances significativos para la humanidad y considerando que vivimos una revolución de la información, nos llegó una pandemia.

Cuando leíamos en los libros de historia sobre las grandes pandemias que arrasaron con gran parte de la humanidad y veíamos muy lejana la posibilidad que volviera a ocurrir, nos llegó el coronavirus y nos puso en aislamiento.

Cuando llegamos a creer que estábamos preparados para enfrentarlo, resultó que nos sobrepasó.

Muchos aun no logran dimensionar los alcances devastadores que el COVID-19 generará a la vida productiva y social en el mundo.

Las grandes potencias como Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Alemania y muchas más que han construido economías sólidas, padecerán también una fuerte recesión; los países tercermundistas como México no vieron la gravedad y con una economía endeble, nos enfrentaremos a una severa crisis económica; y los países pobres en el mundo, serán aun más pobres.

El coronavirus provocará un reajuste en la dinámica social, política y económica en todo el mundo.

En ultimas fechas, cada jefe de estado ha anunciado a sus gobernados una serie de acciones para comenzar a vislumbrar la fase de una lenta recuperación.
Estas naciones ponen en el centro de sus políticas los sectores productivos.
Entienden que los poderosos podrán substituir y que la forma en que los sectores vulnerables puedan recuperarse es a través del empleo… ¿y quién provee los empleos?
Los pequeños y medianos empresarios.

En México, las cosas son diferentes.

Bajo una visión populista, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha puesto en el centro de las soluciones un programa asistencialista a favor de los más pobres.

No significa que esté mal que se mire a los que menos tienen, el problema radica en que no existe un equilibrio que garantice la reactivación económica.

¿De qué servirá seguirle dando recursos económicos bimestrales a los adultos mayores, becas a los estudiantes o apoyos alimentarios a las familias, si hombres y mujeres en edad productiva no podrán acceder a una empleo, debido que los empresarios no lograrán sobrevivir después de la contingencia?

Es por eso que probablemente el mandatario de la nación confesó que la pandemia le viene como “anillo al dedo” a su proyecto político.

La percepción futura de la sociedad sería que mientras los empresarios no lograron emplearlos, el gobierno de AMLO les dio un poco de recursos para subsistir.

En Puebla y en diversos estados del país se han lanzado campañas para que la sociedad mantenga el consumo o bien, consideré reactivar la economía una vez pasada esta difícil situación epidemiológica que ha requerido el confinamiento domiciliario.

Restauranteros que ofrecen bonos o servicio para llevar. No se puede con la nomina, es muy complicado.

En la misma situación están los constructores, empleadores, hoteleros, y un largo etcétera.
Pero el gobierno ha pedido a estos empresarios que no se les despida a sus trabajadores, que aguanten, a cambio de muy poco.

Y en cuanto a la política de salud publica, también se deja mucho que desear debido que la federación no ha logrado identificar a la totalidad de los enfermos.

El reporte oficial indica que hay en el país 3 mil 181 casos confirmados de coronavirus, pero existe una estimación que asegura, podría haber en México 26 mil 519 casos reales.
Así lo ha reconocido el propio sistema de salud federal.

Se les está saliendo de las manos debido que no se están aplicando las pruebas de laboratorio suficientes ni se cuenta con la infraestructura necesaria para poder atender a los enfermos graves de COVID-19.
Para muestra, hasta este miércoles en Puebla reportaron oficialmente 17 muertes, pero la federación solo confirma 9.
Y de hecho en Puebla hay ya un rompimiento entre la Secretaría de Salud Estatal con el IMSS que depende directamente de la federación.
Al fin y al cabo quedamos, a la buena De Dios.
@ALbertoRuedaE

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