Por: Gabriela Villalba Varillas
Dentro de nuestro país, pareciera que el fútbol es parte importante de la cultura, claro que no por nada es el deporte más popular y con mayor apoyo en México. Todas estas personas, hombres y mujeres, que vemos en los partidos, no llegaron ahí por arte de magia y si llegáramos a preguntarles cuantos años tienen de trayectoria deportiva, la mayoría respondería que por lo menos unos 10 años, claro que esto depende de la edad de cada uno. Si nos ponemos a pensar y sacar cuentas, la vida deportiva para todos ellos comenzó desde la infancia y la adolescencia, como sabemos ambas etapas son grandes brotes de desarrollo y crecimiento, no solo físico sino psicológico, emocional e incluso social, si a todo esto le sumamos el desgaste físico ocasionado por el deporte, estamos hablando de que estos jóvenes deberían consumir una cantidad de alimentos enorme para que ambos procesos, tanto el crecimiento deportivo como el crecimiento propio de la edad, no se vean afectados. Justo en esta parte, me surge una gran duda, todos estos jóvenes tienen acceso a una alimentación que, en la medida de lo posible, cubre con lo que podríamos llamar “necesario”, pero ¿qué tanto saben estos jóvenes sobre cómo comer y cómo se vería afectado o beneficiado su rendimiento deportivo?
Pareciera ser que la educación no tiene lugar dentro del fútbol, pero no hay nada más lejos de la realidad que una afirmación de ese estilo, ya que cuando niños o jóvenes deciden entrar en un equipo o comenzar a jugar hay un proceso de aprendizaje, de educar al cuerpo justamente para llevar a cabo de forma correcta todos los movimientos característicos de este deporte, se aprenden reglas e incluso uno que otro consejo de personas con mayor experiencia, pero ¿únicamente aprendiendo a jugar diríamos que ya se tiene a un futbolista listo para ser un deportista de alto rendimiento? De acuerdo con Collins y Rollo (2014), dentro de las consideraciones prácticas para futbolistas de cualquier nivel, se encuentra una adecuada educación y orientación, no solo dentro del ámbito nutricional, también en aspectos de biomecánica, recuperación, psicología, entre muchos otros.
Dentro de la vida de un deportista hay cuatro aspectos muy importantes, el entrenamiento, la recuperación, la alimentación y las competencias. Al inicio pareciera que lo único que importa es jugar y ser mejor, pero justamente en este punto la educación y orientación por parte de profesionales toma mayor importancia, ya que debe haber un equilibrio entre los 4 factores mencionados anteriormente. De todos los 4 pilares de la vida deportiva, el que pareciera tener menor importancia justamente es la alimentación, ya que, debido a la gran cantidad de horas de entrenamiento, en la mayoría de los casos no hay un incremento sustancial de peso a pesar de comer más de lo supuestamente necesario, y eso generaría la creencia errónea de que es un sinónimo de salud, cuando la realidad es que no. En el deporte, el peso no es la única condicionante para tener un adecuado estado nutricio, ya que también influyen factores como deficiencias de vitaminas y minerales o incluso niveles elevados de colesterol o lípidos en sangre.
La infancia y la adolescencia son etapas en las que si bien, dependemos económicamente de nuestros padres, los alimentos a los que tenemos acceso no son únicamente los que ellos nos proveen, especialmente hablando de dulces, golosinas y comida chatarra, ya que, aunque en casa no se tenga acceso a ese tipo de alimentos, en la escuela o con amigos, la historia es muy diferente. Si dentro del desarrollo deportivo, el acceso a educación en nutrición y alimentación fuera un paso obligado, estos mismos jóvenes serían capaces de elegir que es lo más adecuado, que claro, el ideal es acudir con un nutriólogo para obtener atención especializada, la educación podría sentar bases de suma importancia en estas etapas e incluso, como el ambiente en el que estos jóvenes se desarrollan, sigue siendo en su mayoría familiar, podrían ser agentes de cambio en sus propias casas para que se tenga un estilo de vida diferente, un estilo de vida que apueste e invierta más en salud y en una mejor calidad de vida.
Sabemos que la desde la infancia hay un gran brote de crecimiento, pero de hecho, la adolescencia es conocida como el segundo brote, aquí también hay una ganancia de peso y estatura, en menor proporción que durante la infancia, pero aquí los procesos de desarrollo también comprenden la maduración sexual, lo cual de acuerdo con Martín-Argón y Marcos (2008), también requiere de energía y una nutrición adecuada para que todos los procesos que engloban esta maduración se lleven a cabo de forma adecuada, ya que una aceleración o retraso de estos procesos tendría consecuencias a lo largo de la vida.
La educación no debería quedar fuera del desarrollo deportivo no solo de futbolistas, en cualquier deporte es sumamente importante, ya que de esta forma se les brindan más herramientas a los jóvenes y niños para lograr desarrollarse de forma integral sin dejar de lado su salud, conocer desde la historia del deporte en el que se desarrollan e incluso hasta como prevenir ciertas lesiones, puede hacer una gran diferencia. A lo largo del tiempo el futbol ha sido parte importante de la vida de muchas personas, algunos han logrado llegar más lejos otros tal vez no tanto, pero ¿qué tan lejos llegarían nuestros niños y jóvenes con el apoyo, las herramientas y el conocimiento adecuado?
La autora es alumna de la Universidad Iberoamericana Puebla.
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