Por: Omar Espinosa

Sucede al encender la radio: el locutor presenta una canción, seguida de otra con una identificación sonora (cuña), que generalmente señala el nombre de la estación, regresa el locutor al aire, ofrece un comentario y manda a corte comercial, que siempre está lleno de spots de 10, 20 y 30 segundos (en ocasiones un poco más) y así, la fórmula es la misma en prácticamente todo el mundo.

En los noticiarios y programas de contenido, sucede lo mismo, solo que en lugar de música, comentarios de espectáculos, clima o reporte vial, las y los conductores presentan información o temas de contenido social.

El modelo de producción para la radio comercial, comenzó a utilizarse a mediados de los años 20 del siglo pasado en los Estados Unidos, cuando las frecuencias comenzaron a buscar la supervivencia propia y no la del Estado, que en contraste mantiene el control total de la radio pública y lo que se emite al aire, mientras que las concesiones de tipo mercantil, pueden gozar de mayor libertad para la elaboración de sus contenidos.

¿Por qué se mantiene la misma forma de hacer radio prácticamente en todo el mundo? Indiferencia y miedo al cambio podrían ser solo dos de las razones para quien esto escribe, pues tienen una base psicológica; la primera es denominada por los psicólogos como “fenómeno de la ceguera al cambio.”

El fenómeno consiste en dejar de percibir cambios que se producen en nuestro campo visual; generalmente son metamorfosis que se dan de forma abrupta o bien de forma gradual, pero no nos damos cuenta, de ninguna forma.

Traducir este “fenómeno” en la radiodifusión convencional por antena, significa que los concesionarios y peor aún, productores y en general quienes intervienen en la elaboración de productos y contenido auditivo, no se han dado cuenta de la progresiva evolución que el medio ha experimentado en las últimas décadas, donde la tecnología ha invadido los gustos de las audiencias, que hoy no escuchan la radio, prefieren dirigir su atención auditiva en las diferentes plataformas de streaming, donde no hay locutores y tampoco comerciales.

Por eso la radio comercial, se sigue escuchando igual y pues ¡ya hay que evolucionar!

La segunda razón que aquí le presento, es el miedo al cambio, que los especialistas de la mente consideran como la negación a la posibilidad de mejorar en cualquier sentido.

Enfrentar el miedo a la innovación y principalmente, hacer caso a las audiencias que se están yendo al consumo de contenido digital, sería un gran avance para la radiodifusión mundial incluso, pero para eso se necesita, como siempre, la voluntad de los radiodifusores, el compromiso de los creativos y la pasión de las nuevas generaciones, para que tomen lo mejor del pasado y lo adapten a las tendencias de vanguardia, generando sin duda, una mayor, mejor, eficiente y eficaz productividad.

Ceguera o miedo al cambio, son sinónimo de estancamiento, de mediocridad y por tanto de nuevas oportunidades para cualquier empresa; la radio no está exenta.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted ¡muy buen día!

Facebook: Omar Espinosa Herrera.

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