La definición de Inteligencia Artificial IA, la aporta Valls[2] de la siguiente forma: “Se ha considerado como inteligencia artificial la capacidad de la máquina de pensar, de razonar y actuar con inteligencia. Sin entrar de lleno en la definición de inteligencia, podemos considerar la inteligencia artificial es un sistema que puede realizar tareas como humanos”.

Continúa Valls: Las claves para clasificarlas son: procesar pensamiento y razonamiento, comportamiento, actuación humana y actuación ideal. De esta forma, cualquier máquina que se actúa como un humano podría ser considerada como inteligencia artificial. Este acercamiento a esta primera definición se basa en el test de Turing que, resumidamente, lo que pretende es ver si una máquina puede ser confundida por una persona.

La primera definición entonces parte de la actuación de la máquina que puede ser confundida con la actuación de una persona; la siguiente la coloca como “habilidad”:

“Una segunda definición se centra en la habilidad de la máquina de pensar/comportarse como un humano desde el punto de vista cognitivo. Lo que pretende es observar cómo funciona internamente el conocimiento humano y aplicar los mismos procedimientos a los algoritmos a la hora de realizar actividades consideradas como inteligentes”.

“Un tercer acercamiento a una posible definición del concepto, esta vez basada en lo que se considera como pensamiento racional. Se centra en las leyes de la lógica para construir razonamientos inteligentes equivalentes a los humanos. Este intento es el de la inteligencia artificial que se desarrolló a primeros de los sesenta y que se basa en el pensamiento lógico”.

“Por último, la actuación ideal o racional. Como señalan estos autores, actuar es realizar algo y son los agentes los que realizan estas acciones. Los agentes inteligentes son los que realizan especifica, principalmente por las expectativas que genera la primera y por desconocimiento del funcionamiento de las mismas. Otra confusión generalizada y, probablemente, más importante es la igualar inteligencia artificial con robótica, cuando son disciplinas científicas distintas”.

“Una de estas aportaciones más fructíferas es la analizada por Hallevy, que realizó una aproximación al concepto centrándose en la idea de la inteligencia. Según este autor para ser inteligente es necesario tener cinco atributos: una capacidad de comunicación, tener un conocimiento interno, tener un conocimiento externo, mostrar un comportamiento dirigido a la obtención de objetivos y, el quinto, creatividad”.

Finalmente, acorde autor citado: “Sistemas de inteligencia artificial son sistemas de software (y posiblemente, también, de hardware) diseñados por humanos que, dado un objetivo complejo, actúa en la dimensión física o digital mediante la percepción de su entorno, adquiriendo de datos, interpretando datos estructurados y desestructurados, razonando el conocimiento o procesando la información derivados de estos datos y decidiendo la/s mejores acción/es para conseguir el fin perseguido. Los sistemas de inteligencia artificial pueden usar reglas simbólicas, aprender un modelo numérico o pueden adaptar su comportamiento analizando cómo el entorno se ve afectado por sus acciones previas”.

“El primero y muy importante es entender que la inteligencia artificial es una herramienta creada por las personas. Esto implica que, aunque pueda creer cosas (entre ellas más inteligencias artificiales o incluso a sí mismas) siempre va a ser mediante unos patrones impuestos por los humanos, que son el origen”. Con base en esta reflexión en la próxima entrega haremos la revisión de las principales preocupaciones en su generación y aplicación para entrar al estudio del Reglamento de la Unión Europea.

Profesora Investigadora UAM Cuajimalpa Twitter @TPDI

@uamcuajimalpa, @Yo_SoyUAM

[1] Profesora Investigadora Titular C de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Cuajimalpa. Maestra por oposición de la Asignatura Derecho a la Información de la Facultad de Derecho UNAM.

[2] Para profundizar en el tema puede consultar: Valls Prieto, J. (2021). Inteligencia artificial, Derechos Humanos y Bienes jurídicos. España: Thomson Reuters Aranzadi.

 

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