A lo largo de mi larga o corta vida, según se quiera ver. Me he preguntado qué y cómo es nuestra vida. Obteniendo la respuesta que más se apega a lo que creo y siento. Y que es un camino, al que creemos muchas veces largo, tortuoso y escabroso. Aunque sea parcialmente lo contrario. Con la ventaja que a pesar de los abrojos a los que nos podamos enfrentar, los podemos convertir en instrumentos o herramientas que ayuden a limpiar o facilitar el trayecto para llegar a la meta trazada.
Sé que la vida no es fácil, sin embargo, fuimos especialmente dotados de elementos como los sentidos y la inteligencia, para ser como cada uno quiere y no alguien o algo parecido a…Y es precisamente ese actuar personalísimo el que le da calor, color, contenido y sentido a esa existencia; ya que esencialmente, fuimos diseñados para resolver cualquier situación por negativa que sea, para irremediablemente alcanzar la estabilidad y la felicidad. Por lo que, si olvidamos lo negativo y le damos valor a las virtudes y facultades que como humanos disponemos, lo que nos suceda nos llevará a disfrutar de la mejor manera en nuestro paso por esta vida.
Desde un punto de vista físico, el día cuenta con veinticuatro horas, de las cuales se supone que ocho son para trabajar, ocho para descansar y ocho para dedicarnos a diferentes actividades sociales, familiares o complementarias de labor o descanso adicional. Pues bien, debemos analizar que hay mucha gente sin empleo ni actividad de provecho para sí o su familia. A contrario sentido aquellos que si contamos con él, y que debemos agradecer, disfrutar y ocupar adecuadamente las horas que no son de trabajo. Por lo tanto tenemos que aprovechar ese tiempo para descansar y recuperar la energía utilizada no solo en el trabajo, sino en soñar y disfrutar a nuestros seres amados, de los amigos, así como de todo aquello que nos rodea, sin interrupciones para lograr con ello nuestra plenitud y felicidad.
Para algunos la vida resulta compleja, pues la mayor parte de ella nos la pasamos trabajando. Pero recuerdo haber leído alguna vez: “Lo importante no es hacer lo que a uno le gusta, sino gustar de lo que uno hace”. Esto me lleva a la percepción que nuestro trabajo tiene que ser siempre un placer y tenemos que disfrutarlo en el periodo de tiempo que le asignemos. Porque cada quien así lo decidió.
Recuerdo con amor las sabias palabras de mi madre, que decía: “A la hora de estudiar, estudiar, a la hora de jugar, jugar, a la hora de comer, comer, pues todo tiene su tiempo”. Con lo que nos motivaba a dedicarle la atención y energía a cada cosa en su justa medida y valor. Por lo que al llegar a la edad adulta, considero. no se me dificultó otorgar el tiempo suficiente a mis amigos, familia, club y logia.
Y con referencia a las supuestas ocho horas, que deberíamos dedicar a dormir, sé que es complicado hacerlo, pues a pesar de tener una “conciencia tranquila”, las circunstancias nos limitan y nuestros propios cambios biológicos de la edad, nos impiden cumplir con tal cometido. Sin embargo, tenemos que buscar el mecanismo que nos lleve al descanso reparador y placentero, con el tiempo que nuestra naturaleza y la de nuestras circunstancias nos permitan.
Se me antoja pensar que, este camino que nos toca vivir, acompañados de lo que nos sucede o experimentamos, nos brinda una oportunidad para disfrutar, aprender y ser felices. Aunque recordemos que también existen hechos o acciones que no podemos manejar ni prever, pero que sí es posible acondicionarlos a nuestra conveniencia y a la de nuestra comunidad. Y que aunque cualquier tropiezo o caída, pareciera ser negativa, con inteligencia, diligencia y fe, podemos convertirlos en un aprendizaje y experiencia positiva que nos beneficie para el futuro.
Finalmente, creo que nuestra existencia no solamente es física, es decir que se detecta por nuestros sentidos. Sino que estamos dotados de alma o espíritu lo que nos permite trascender más allá de lo físico y que se convierten en cosas relevantes para nuestra felicidad como los valores, las virtudes y los sentimientos al ser espirituales. Por ello de nada sirve una cómoda cama si no tenemos sueño; ni una abundante comida si estamos solos; o riqueza o poder, si no tenemos salud, vida, amor ni amigos. Por ello afirmo que la vida nos es dada para disfrutarla, y su calidad y cantidad para disfrutar, dependerá del valor, emoción y gusto que cada uno le quiera proporcionar a cada evento o circunstancia que le toque vivir. Porque eso es también… Dar de sí, antes de pensar en sí.
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