Luis Manuel Vázquez Morales

La vida de Justo Sierra Méndez está enmarcada entre dos acontecimientos fundamentales para la historia de la nación mexicana. El primero, la invasión de Estados Unidos en 1847 provocada por la anexión de Texas a la Unión Americana en 1845, situación que el gobierno mexicano consideró como motivo suficiente para declarar la guerra; y el segundo, la Revolución Mexicana que inició en 1910.

El 26 de enero de 1848 nace en la ciudad de Campeche don Justo Sierra Méndez. Autor polifacético que creció bajo los auspicios culturales de su abuelo. Mientras su padre se encontraba de viaje, dos episodios violentos en la ciudad de Campeche provocan el derrumbe del cacicazgo de la familia Méndez, por lo que se ven obligados a emigrar a la ciudad de Mérida entre 1856-1857.

Disminuida la familia, política y económicamente, y aunada la muerte de su padre en 1861, aconsejado por su tío Luis Méndez, el joven Justo Sierra, viaja a la ciudad de México para estudiar en el Liceo Franco Mexicano, donde entra en contacto con la literatura francesa, pasa al Colegio de San Cosme y de ahí al Colegio de San Ildefonso. Posteriormente, durante el mes de septiembre de 1867, ingresa como redactor al periódico El Globo.

En este contexto se da la entrada del presidente Benito Juárez a la capital el 15 de julio de 1867. Con motivo de la celebración del 16 de septiembre, Gabino Barreda pronuncia un discurso de hondas repercusiones donde juzgó la realidad mexicana inspirado por el pensamiento de Augusto Comte. Se proponía reformar al antiguo sistema educativo, desde la educación primaria hasta el nivel superior con el apoyo del presidente Juárez.

Para reconocer el impacto de las ideas positivistas de Gabino Barreda, se debe considerar la labor educativa de Justo Sierra, ambas posturas sentaron las bases para la educación superior en México. Barreda antes de crear un nuevo centro de cultura, realiza un análisis de las antiguas instituciones de educación, tomando en cuenta las de tradición colonial y las liberales.

En su momento, Valentín Gómez Farías y José María Luis Mora, propusieron imitar el sistema de la escuela Lancasteriana, que consistía en sondear a los mejores alumnos para ser instruidos y así enseñar a sus compañeros; la propuesta no logró consolidarse por los conflictos que se presentaron cuando los liberales atacaron las corporaciones. En el caso de la universidad, durante la primera reforma, su desaparición fue efímera, pues en una segunda arremetida se prolongó hasta 1867, con la opción de ser definitiva.

Los ideales sobre la instrucción pública de Maximiliano Habsburgo sentaron las bases de las que luego sostendrían los liberales durante el porfiriato. Justo Sierra reclamó a Valentín Gómez Farías y José María Luis Mora que, tras la supresión de la Universidad en 1833, no hubiesen creado, para sustituir a la vetusta institución colonial, una Universidad Nacional y eminentemente laica.

En 1867 se decreta la fundación de la Escuela Nacional Preparatoria. Y aun, durante este año, se tenía el temor de la intromisión del clero en el manejo de las conciencias. Gabino Barreda creía que la diversidad de cultos producía distanciamiento entre los hombres. Así que el propósito de Barreda era “la necesidad de formar una escuela típicamente preparatoria, que no fuese exclusivamente un puente hacia las profesiones, sino que sirviera para la formación de los hombres, dar a la juventud la base intelectual necesaria para hacerla más apta para la lucha por la vida”.

Al año siguiente, el 3 de febrero de 1868, se inician las actividades en la Escuela Preparatoria, siendo el primer director, su propio fundador, Gabino Barreda, quien fue blanco de críticas de los liberales, durante su estancia y después de ésta.

Será hasta 1871 cuando Justo Sierra se gradué como licenciado en Derecho. Complementa sus actividades siendo redactor en varios periódicos importantes de la época, El Federalista, El Libre Pensador y El Siglo XIX. Cuando empieza a dar clases de Lógica se une a un grupo de positivistas ortodoxo muy cercano a Benito Juárez. Poco a poco se adentra en los ámbitos educativo y político del país. Muy cercano a Sebastián Lerdo de Tejada toma posesión de una curul en la Cámara de Diputados representando a Chicontepec, Veracruz; durante este tiempo escucha a Ignacio Manuel Altamirano y queda asombrado por la elocuencia del que había sido su maestro durante su estancia en el Colegio de San Ildefonso.

En 1873, ingresa como redactor del diario de jurisprudencia El Faro, conoce a José Ives Limantour, redactor principal de este periódico, aquí convergen personajes de influencia política en el país, con los que Justo Sierra convive muy de cerca y con los que más tarde serian la guía del régimen porfirista.

Después de seguir a José María Iglesias en su aventura presidencialista, regresa a la capital, y en 1877 se inicia como catedrático de historia y cronología en la Escuela Nacional Preparatoria, sustituyendo ni más, ni menos, que a Ignacio Manuel Altamirano; gusto que le dura muy poco, pues, en 1878 es nombrado Ministro Plenipotenciario en Alemania, durante el primer gobierno de Díaz.

Después de separarse de la redacción de El Federalista, y de seguir a Iglesias; inicia con Telésforo García y otros la publicación de La Libertad, inspirado en la influencia intelectual de Emilio Castelar, es un periódico liberal y positivista, por lo que en un principio se deslindan del positivismo jacobino, tienen cierto peso en la sociedad, pero sostienen una lucha ideológica con la Constitución de 1857, que dada su ideología no es aplicable.

Durante estos años el positivismo fue fuertemente atacado, los ataques se mantuvieron mientras esta doctrina domino como sistema pedagógico y como institución en la Escuela Nacional Preparatoria, además de ser censurado por la iglesia. Mientras tanto, la labor educativa de Justo Sierra inicia con la presentación de dos proyectos de impacto nacional.

El 7 de octubre de 1880 Justo Sierra presentó el proyecto de instrucción primaria obligatoria de adición a la Constitución. Ese día en la Cámara de Diputados se le dio una primera lectura a un artículo único. “La instrucción primaria es obligatoria en toda la República Mexicana para los niños de ambos sexos, de seis a doce años, en un plazo de dos años la educación primaria será obligatoria y gratuita en toda la República”.

El 7 de abril de 1881, Justo Sierra en unión con otros diputados presentan ante la Cámara de Diputados el Proyecto de Ley Constitutiva de la Universidad Nacional; aprovechan la ocasión para propugnar, unos meses después, desde la tribuna, la prensa y la cátedra, la creación de la Universidad y reformas a la enseñanza.

En el proyecto Justo Sierra proponía una Universidad positivista y vinculada con el gobierno, aunque con independencia académica; con un doble objetivo, el de preservar al positivismo en una institución importante, por si acaso prosperaban los ataques contra la preparatoria, y conservar la confianza y simpatía de la mayoría de las autoridades. La demanda de independencia académica era clave, pues protegía al positivismo de ataques de los políticos y funcionarios en turno. Así el proyecto universitario de Sierra buscaba la salvación del positivismo mexicano.

Se estableció que la sede de la Universidad será la capital de la República; la Universidad es una corporación independiente y en ésta quedaran comprendidas las Escuelas Preparatorias, Secundaria de mujeres, de Bellas Artes, de Comercio y Ciencias Políticas, de Jurisprudencia, de Ingenieros, de Medicina, y Normal y de Altos Estudios; así mismo los edificios que ocupan actualmente dichas escuelas pasan directamente al servicio de la Institución y serán propiedad de la Universidad. Además de ciertos estatutos relativos a la elección de directores y profesorado, requisitos para ingresar y para titularse, la adquisición de bienes; y el derecho del ejecutivo a la hora de definir las atribuciones de las autoridades universitarias, así como al mecanismo interior de la Institución.

En 1884 Justo Sierra es nombrado por el presidente Porfirio Díaz director interino de la Escuela Nacional Preparatoria, en 1889 funda y dirige la Revista Nacional de Letras y Ciencias, y es designado presidente del Primer Congreso Nacional de Instrucción Pública.

luis_clio@hotmail.com

@LuisVazquezCar

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