SANACIÓN EMOCIONAL
«LIBRE ALBEDRIO»
Seguramente lo relacionas con la libertad de elegir. Y sí, en parte es esto.
Pero también es una libertad de decisiones: de qué hacer con tu libre albedrío.
Cada quien tiene su propia definición de qué hacer con sus pensamientos, acciones, objetivos y metas, tomando en cuenta que, de lo que decidas, dependen tus resultados o la dirección hacia donde encaminas tus respuestas.
Elegir con precisión no es del todo fácil, pues para tomar una buena decisión hay diferentes aspectos que debes analizar, para no equivocarte.
¿Por qué tanta insistencia en la toma de decisiones?
Porque de esto se determina el inicio de planes y proyectos que, a futuro, serán determinaciones de las que puedes sentirte satisfecho o sentir arrepentimiento; considerarlas un éxito o un fracaso, un bien o un mal, alegría o tristeza.
Pocas son las personas que meditan a profundidad, y en un acto de conciencia plena, acerca de una excelente decisión. Nada tiene que ver con la forma de aceptar algo o a alguien sin haber analizado totalmente si, en verdad, te apoyaría o te sería útil.
Por ejemplo: vas a comprar algún boleto que consideras atractivo. A primera vista, por su forma, color, o porque simplemente llama tu atención, lo adquieres. Después piensas… ¿realmente era lo correcto?
Muchas veces te decepcionas al darte cuenta de que no era lo que deseabas. Esta es una parte material y, quizá, solo afectó un poco tu economía.
Pero ¿qué pasa si se trata de un aspecto emocional que va a afectar directamente tu vida, a través del tiempo o de los años?
La indecisión, la inmadurez o el desconocimiento pueden causar malas determinaciones.
Cuando se trata de elegir una profesión o una relación matrimonial, regularmente se decide por el sentimiento que está presente, y muchas veces no se le hace caso al raciocinio, el cual a veces nos da señales de actitudes no convenientes y que se pasan por alto, pensando que con el paso del tiempo mejorarán. Lo cual no siempre sucede. Y lo que, a través de los meses o años, se convierte en frustración, lo que genera mucho daño emocional.
El libre albedrío se aplica desde pequeños, cuando escogemos nuestros juegos favoritos, lo que más nos gusta comer, o nuestro color favorito.
Esto también ayuda a que, en el futuro, el cerebro tome mejores decisiones con madurez.
En lo espiritual, el libre albedrío te permite conducirte por un camino positivo o negativo. Aun cuando parezca difícil aceptar hacer el bien, ya que representa mayor tiempo y dedicación, te dará grandes satisfacciones. Y a pesar de todo, tus resultados serán de paz y armonía contigo mismo.
Se puede decidir por lo más fácil, por lo incorrecto, pero también se pagarán consecuencias.
La elección que tú tomes será el resultado al que llegues. Y depende de ti.
En cada momento y en cualquier espacio de tu existencia tomarás decisiones. Desde las más simples hasta las más complicadas. Y nada ni nadie puede elegir por ti.
Este es un grave error: siempre pedir opinión y no decidir por ti misma.
Los resultados que tengas o vivas solo te corresponden a ti. Asume tu responsabilidad y, así, no tendrás, en primera: que permitir influencias.
Ya que quien te sugiera qué hacer, estará proyectando lo que para ella o él sería la solución.
Y no tendrás que buscar culpables de tu equivocación.
Analiza. Piensa en cada ventaja, conveniencia o riesgo de fallar.
El error es parte de lo que decidas, pero deseo que siempre sea en menor proporción.
Sé firme. Toma determinaciones con la mente lúcida y no solo por impulso.
El cerebro está capacitado para todo. Usa tu capacidad en tu beneficio.
Ángel Morales
Conferencias en escuelas o institutos, con temas que apoyarán el desarrollo personal y con la intención de fortalecer los valores humanos.
📞 246 116 40 47

























