En México, el armadillo se suele encontrar en estados como Tabasco y Yucatán, donde a causa de su importancia gastronómica enfrenta la declaratoria de especie en peligro de extinción.
Dentro del territorio nacional a la carne de armadillo se le conoce como “siete carnes”, ya que se dice que conjunta los sabores del puerco, conejo, res y pollo. Su consumo comenzó desde un enfoque tradicional ya que existía la creencia de que servían para aliviar los malestares del embarazo; mientras que la sangre combinada con aguardiente se usa para aliviar el asma. Sin embargo, no existe evidencia científica que lo respalde.
Se busca que en México como en el resto del mundo se erradiquen estas prácticas ya que la especie corre riesgo de extinguirse y su consumo es nocivo para la salud debido a que el armadillo puede ser portador de la bacteria de la lepra.
El armadillo es una de las especies nativas más antiguas del continente americano, es un mamífero placentario de la orden de las Cingulatas y se distingue por la posesión de un caparazón dorsal compuesto por placas yuxtapuestas, orejas cortas y cola larga. Sus capacidades físicas le permiten enrollarse en forma de bola y protegerse de los depredadores.
La especie que se encuentra con mayor facilidad en todo el continente americano es el armadillo de nueve bandas, cuyo hábitat se extiende de Sudamérica a Estados Unidos. Sin embargo, existen 20 especies de armadillo.
El armadillo es una especie fundamental para su entorno ya que controla de manera natural las plagas, ya que son principalmente insectívoros, regulando poblaciones de hormigas, larvas y termitas.
Con el objetivo de dar a conocer el valor que tiene el armadillo como especie el 13 de agosto de cada año se conmemora el Día Mundial del Armadillo.



























