Un buque cisterna con tripulación china fue atacado en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Beijing confirmó el hecho entre el 7 y 8 de mayo, detallando que no hubo víctimas entre los ciudadanos chinos. El ataque ocurre en un contexto de creciente tensión en Oriente Medio tras recientes enfrentamientos.

El incidente involucra directamente a ciudadanos chinos por primera vez en esta zona, lo que incrementa la relevancia del suceso. China depende del estrecho de Ormuz para importar más de la mitad de su crudo por vía marítima, según datos de Kpler citados por Reuters. La agresión, además, antecedió una reunión clave entre el canciller chino Wang Yi y su homólogo iraní Abbas Araqchi en Beijing.

De acuerdo con Reuters, el buque navegaba bajo bandera de Islas Marshall y estaba identificado como “CHINA OWNER & CREW” (propietario y tripulación chinas). Aunque no se registraron bajas, el hecho refuerza la preocupación de Pekín por la seguridad de las embarcaciones civiles en la región.

Tras el ataque, China exigió la restauración del libre tránsito para naves civiles y la protección de sus tripulaciones. Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, subrayó que estos objetivos son de “interés común para los países de la región y la comunidad internacional”.

El canciller Wang Yi declaró que China intensificará sus esfuerzos diplomáticos para contribuir a una solución pacífica en Oriente Medio. Consideró “inaceptable” la reanudación de los enfrentamientos y reafirmó el compromiso de su país con la estabilidad regional.