Gustavo Petro asumió la presidencia de Colombia en un hecho considerado histórico por varias razones. Destaca que la gente de un país considerado conservador lo haya llevado a la presidencia, que no lo haya impedido su pasado guerrillero en una nación aún muy dolida por décadas de acciones de movimientos armados, algunos de los cuales se niegan a dejar las armas, y que la toma de posesión haya transcurrido sin problemas, lo que habla de que el país cafetalero se encuentra en una nueva etapa de institucionalidad.

Pero ahora lo que todo mundo espera son resultados concretos. Y Petro se encaminó a ellos con su propuesta de reforma tributaria, que a un par de días de su presentación se encuentra bajo fuego y no precisamente amigo.

Los resultados del economista de 62 años de edad medirán muchas situaciones. Qué tan dispuesta se encuentra Colombia a cambiar, considerando su conservadurismo, es una de ellas, en un cambio para atenuar la desigualdad que vive ese país, elemento entre los factores que alimentaron la vida de las guerrillas y, ahora, el narcotráfico.

Pero también se medirá si la llegada de políticos, partidos y movimientos de izquierda tiene un significado real en América Latina, significado que solo puede ser el de una transformación real y duradera, o se trata no más que de una apariencia que contribuya al desprestigio de la democracia en la región, y con ella de quienes se dedican a la política, a sus partidos y movimientos.

Por lo pronto quienes echaron un ojo a las redes sociales este domingo en que tomó posesión Petro, pudieron ver el tamaño de la aversión que existe en muchos sectores y grupos sociales, donde lo menos que se le decía era “comunista” y hasta representante de Satanás, reviviendo los temores conservadores, pero también mostrando hasta donde están dispuestos a llegar sus detractores.

Por eso es muy importante que su primera medida haya sido anunciada este lunes: una reforma tributaria con el objetivo de recaudar casi cinco mil 800 millones de dólares, equivalentes a alrededor del ocho por ciento del presupuesto de este año del gobierno colombiano, o más de tres veces la cifra que ese mismo presupuesto destina al renglón de inversión.

Habrá que analizar si los críticos de esa reforma tienen razón en su oposición a eliminar las exenciones tributarias a grandes empresas, a cobrar impuestos a las pensiones más altas o a las ganancias ocasionales.

La idea de esa reforma tributaria es generar recursos para financiar gasto social orientado a mitigar la pobreza y la desigualdad social, explica el documento.

De menor rango pero no por ello sin importancia, es modificar los dos grandes horarios laborales colombianos, y dejar a ambos con la misma duración de 12 horas cada uno, con lo que la jornada nocturna empezaría a las seis de la tarde y no a las nueve de la noche, a fin de que el pago de horas extras sea desde las seis de la tarde.

Hasta ahora esta medida se encuentra solo entre las intenciones de Gloria Ramírez, ministra del Trabajo, quien la tiene apuntada para lograrla en los primeros cien días de gestión, gracias a negociaciones con empresarias, donde comenzará a quedar constancia de hasta donde el gobierno Petro tiene capacidad de negociación, y que tan fuertes son las murallas que se le oponen.

De salida: La incursión del FBI en la casa del expresidente Donald Trump en Florida, permitió recuperar 25 cajas con documentos que deberían de estar en archivos públicos, y cierto, también es un golpe a sus aspiraciones de regresar a la Casa Blanca.

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