Por: Alfonso Padilla Vivanco
No es una exageración llamar a Fritz Zwicky (1898-1974) el Thomas Edison de la astronomía. Nacido en Bulgaria y educado en Suiza, Zwicky emigró a Estados Unidos en el año 1925 y sufrió, como todos los habitantes, la depresión económica del veintinueve. A finales de esa década, Zwicky comenzó a estudiar los rayos cósmicos y descubrió que eran producto de estrellas que se aniquilaban en explosiones masivas. En 1934, Zwicky y su colaborador Walte Baade postularon formalmente la existencia de supernovas, y más tarde descubrieron más de cien de ellas. Tres años más tarde, Zwicky encontró una manera de aplicar la teoría de Einstein, y explicó las lentes gravitacionales, fenómeno por el cual la gravedad de un objeto en primer plano, desvía la luz de un cuerpo en el fondo. En el caso de Zwicky, las lentes que predijo podrían también ser galaxias enteras, una teoría que fue demostrada a finales de la década de los setentas. Justamente cinco años después de su muerte. Sin embardo, los logros de los hombres no pueden resumirse en un solo gran descubrimiento o invento, sino más bien en una asombrosa lista de ellos. El momento cumbre para Zwicky fue su descubrimiento sobre la materia oscura. Es ese el momento de la bombilla, una nueva luz para la astronomía y para la ciencia.
Zwicky estaba estudiando en 1933 un cúmulo de galaxias, observó su movimiento y calculó la velocidad a la que giraban. Según sus cálculos, cada galaxia debería moverse por separado, ya que no había suficiente materia visible dentro del cúmulo, para generar la cantidad de gravedad necesaria y mantener a éste unido. Cual sería su sorpresa que las galaxias no se desvinculaban las unas de las otras. Concluyó que la única alternativa posible sería un tipo de materia invisible, que fuera la causante de producir campos de gravedad tan fuertes para evitar la separación de las galaxias entre sí. Hoy día se sabe que la materia obscura representa más de la mitad de la materia existente en el universo.
Paradójicamente, el mayor descubrimiento de Zwicky, dejó a todos en la oscuridad. Más de ochenta años después, todavía no sabemos en realidad qué es esta materia oscura, aunque sabemos que está ahí afuera, en el espacio exterior. Es este el legado de un hombre que nos ha dejado muchas respuestas y una gran pregunta. Conocer esta materia obscura, sería un descubrimiento científico mucho mayor que explicar el funcionamiento de una supernova, que sabemos ocurre cuando una estrella transforma una parte de su energía.
Saúl Perlmutter (1959-), astrofísico de la Universidad de California, campus Berkeley, ganó el Premio Nobel al descubrir que el universo contiene energía obscura. Perlmutter y colaboradores concluyeron además en sus investigaciones, que en su conjunto la materia oscura y la materia visible constituyen sólo una fracción del universo. El resto, es energía oscura, observaciones posteriores han sugerido que la fuerza misteriosa constituye hasta en un 68 por ciento todo lo que existe. Perlmutter llegó a su conclusión observando la velocidad a la que algunas supernovas se alejan de la Tierra y notando una anomalía: el universo se está expandiendo más rápido de lo que debería. La única explicación es que algo lo está separando constantemente y que ese algo es energía obscura, una fuerza que, por el momento, se comprende incluso menos que la materia obscura. Perlmutter y sus colaboradores, Brian P. Schmidt y Adam Riess, recibieron el Premio Nobel del año 2011 por este avance, un honor sin duda, muy bien merecido.
Seguramente, hay otro premio Nobel esperando, éste para los investigadores que puedan aportar algo de luz sobre la identidad de la energía oscura. Apreciable lector te invito a ver este interesante video:
Universidad Politécnica de Tulancingo.
alfonso.padilla
@upt.edu.mx


















