Por Jorge Esqueda
El primer aniversario de la segunda victoria electoral presidencial de Donald Trump fue insuficiente para que sus candidatos ganaran los comicios locales celebrados este martes cuatro en varias entidades y ciudades de Estados Unidos.
Pero de ninguna manera se debe celebrar, ya que la interpretación más adecuada son elementos, características y realidades locales más que un adelanto de las elecciones de medio término fechadas para el tres de noviembre del próximo año. Debe recordarse que la opinión mayoritaria hace dos semanas era, en el mejor de los casos, un desempeño mediocre del partido gobernante en Argentina, y no su claro triunfo en las legislativas del pasado 26 de octubre.
El recuento de daños republicanos comienza con la pérdida de Virginia, al sur de la capital Washington, que ya no gobernarán pues lo hará la demócrata de 46 años de edad Abigail Spanberger. En New Jersey, al nororiente capitalino, fracasaron en gobernar New Jersey, que seguirá al mando de los demócratas ahora representados por Mikie Sherrill.
También debe agregarse la aprobación de la Iniciativa 50 en California, que hace una nueva distribución temporal de los distritos electorales, lo que dará más representantes –diputados- a esa entidad, una medida para equilibrar la acción similar hecha por los republicanos de Texas apenas en agosto pasado. Destaca que mientras la reorganización distrital californiana requirió la aprobación ciudadana, en Texas bastó un decreto de su órgano legislativo.
Se trata de un fortalecimiento del gobernador californiano demócrata Gavin Newsom, quien así da un paso más hacia la candidatura presidencial de su partido. Habrá ahora que ver la reacción de la Casa Blanca, que en este primer año de gestión ha sido duro con el mandatario local.
Una victoria republicana simbólica fue la aprobación en Texas de la Propuesta 16, que exige la ciudadanía estadunidense para votar en esa entidad. La disposición ya se encuentra en la ley electoral, pero ahora será incluida en la constitución.
Otra similar es la aprobación, también en Texas, de la proposición 15, que reconoce el derecho de los padres en materia de crianza, educación y cuidado de sus hijos, con el único límite de que se dé abuso.
Pero la atención se ha centrado es en Nueva York, la ciudad de Trump y para muchos la capital del mundo, donde ganó un demócrata, joven, socialista, inmigrante y musulmán: Zohran Mamdani.
Se trata de una victoria que obedece más, mucho más, a los problemas sociales de esa urbe, que a una respuesta orgánica a las políticas de Trump, lo que de entrada crea un reto de percepción al nuevo alcalde de 34 años de edad, quien estará acompañado de su esposa Rama Duwaji, de 28 años, una pareja que representa por sí misma todo lo que el segmento conservador de la sociedad estadunidense odia.
El programa del próximo alcalde es un listado de los problemas urbanos neoyorquinos: congelamiento de los alquileres de un millón de personas ante las altas rentas. Creación de 200 mil viviendas con precios accesibles, cuidado universal gratuito infantil ante la falta de este servicio o con altas tarifas ahí donde existe. Servicio de transporte gratuito en repuesta a tarifas altas y tiendas municipales de venta de comestibles.
El programa se financiará con alza de impuestos a las empresas y a las personas de mayores ingresos.
Nacido en Kampala, Uganda, de padres indios, representa al típico inmigrante de segunda generación que busca y avanza hacia el sueño americano y, por su edad, a los dreamers que ha perseguido el actual gobierno estadunidense.
Pero quien alguna vez se desempeñó como asesor de inquilinos para que no fueran desalojados, tendrá al enemigo en casa: Andrew Cuomo, exgobernador de Nueva York, quien perdió ante Mamdani la elección por la candidatura demócrata para alcalde, no obstante compitió como independiente con el respaldo explícito de Trump y fue derrotado por segunda vez consecutiva.
Y también a muchos otros compañeros de partido que lo ven como radical por sus propuestas, cuando en realidad el primer mensaje de la elección de este exrapero es que el Partido Demócrata necesita una sacudida generacional que abra paso a nuevas ideas y nuevas figuras.
Pero no estará solo: lo apoyaron el senador Bernie Sanders y la congresista Alexandra Ocasio-Cortez, además de su esposa Rama, de origen sirio pero nacida en Houston, ilustradora que ha producido obras con temas de Medio Oriente, autora en Instagram de trabajos de denuncia sobre el “imperialismo estadunidense” y la limpieza étnica de palestinos, así como los crímenes de guerra israelíes, además de autora de la imagen de la campaña electoral de su marido.
Gobernar Nueva York es en sí mismo un reto enorme, y no morir políticamente en el intento, la mejor forma de seguir adelante.
j_esqueda8@hotmail.com




















