La traición de Carranza al proletariado…
Los días 8 y 9 de febrero de 1915 un grupo de líderes pseudo anarquistas de la Casa del Obrero Mundial, que pregonan acabar con la concentración de la riqueza mediante la explotación capitalista de la clase obrera, pactan con Venustiano Carranza para apoyar a su ejército armando a los obreros para aniquilar de una vez por todas a las fuerzas revolucionarias de Zapata y de Villa.

Obregón negocia con esos pseudo anarquistas, cita Jacinto Huitrón en Orígenes e Historia del Movimiento Obrero en México. “Este doctor Atl, da 26 mil pesos a 66 dirigentes para que formen «batallones rojos» al mando de Venustiano Carranza, a cuyo servicio está el general Álvaro Obregón para matar a milicianos zapatistas y villistas”.

Zapata y Villa acababan de firmar la declaración de Xochimilco, en donde se comprometían a no rendirse, a mantenerse levantados en armas en distintos sitios tanto del norte, centro y del sur de México, hasta que se cumplieran las demandas del reparto agrario entre trabajadores del campo y las exigencias del progreso social para todos los mexicanos.

Acusan a Carranza de sus pretensiones a ser presidente de México, de proteger intereses de ricos capitalistas y de terratenientes, es un canalla y mentiroso. Esto ocurrió dos meses antes, del 4 de diciembre de 1914. Jacinto Huitrón era entonces el encargado de propaganda de los «batallones rojos» y el fundador de la Casa del Obrero Mundial.

Obregón expropia la telefónica Ericsson el 15 de enero de 1915 y dará la gerencia a un anarquista. Dice Huitrón: “creyeron que con esto demostraban que era su aliado en su objetivo de que, aquellos obreros tomen el poder de las empresas, para distribuir entre todos estos trabajadores la riqueza que generan”.

La iglesia de Santa Brígida será sede para que se reúna la Federación de Sindicatos, acordarán sumarse a las fuerzas constitucionalistas de Carranzas, según lo describe en su libro Jacinto Huitrón.

«Atl nos dio otros 11,000 pesos y de noche irían los de la Federación Sindicalista de la Casa del Obrero Mundial, a Santa Brígida y dicen que los gobernadores de Carranza ya pagan en Puebla y Tlaxcala, 1 peso de salario por una jornada de 8 horas, y que en Veracruz hay una ley laboral y acuerdan a las 6am sumárseles al constitucionalismo».
Amanecía aquel día 9 de febrero de 1915. El acuerdo da paso a la formación de los «batallones rojos» formados por zapateros y costureras, por sombrereros y tranviarios, trabajadores de tiendas comerciales, y de otros pequeños talleres, todos ellos miembros de esta corriente anarcosindicalista de la Casa del Obrero Mundial.

Son armados para matar a campesinos levantados contra Carranza a quienes él y Obregón, llaman “bandidos”. Firmaron un pacto, para lo cual como pudieron se trasladaron hasta Veracruz con ese objetivo de que Venustiano Carranza los recibiera allá en persona, pero aquel pachorrudo presidente ni siquiera se presentó, nunca les da la mano, evidentemente no es en absoluto un personaje que se sienta identificado con el movimiento obrero.

Carranza pagará a estos batallones rojos por combatir zapatistas y villistas, promete crear Casas del Obrero Mundial en las plazas que tomen, aprobar el salario mínimo y la jornada de 8 horas y crear una ley para los trabajadores, entre otros beneficios. Carranza, cumplió mientras estos «batallones rojos» acudían a luchar contra sus humanos de causa, zapatistas y villistas. Al final tanto campesinos como obreros luchan por mejores demandas.

A pesar de la promesa de un buen pago Carranza quedara a deberles. Los batallones rojos van de perseguidores a perseguidos. Carranza manda encarcelarlos, y cerrar definitivamente la Casa del Obrero Mundial.

Siendo así como, al menos por unos años más, las demandas obreras quedarán calladas por Carranza hasta que lleguen mejores tiempos para continuar la lucha.