Son muchas las versiones que circulan, que se mencionan, que suenan y que se manejan en torno a la salida de Javier Lozano Alarcón del gabinete del gobernador Tony Gali.

La más sonada, que tuvo serias diferencias con algunos otros secretarios y colaboradores del actual gobierno y que decidió irse por voluntad propia.

Renunciar al puesto antes que su orgullo fuese masacrado.

Evitar que esas diferencias le generaran serios problemas a Tony Gali en lo que resta de su gobierno, cosa que tampoco se puede descartar.

Una versión más, apunta que Lozano decidió correr a la cámara alta del Congreso de la Unión para refugiarse y enfundarse en el fuero por aquello de las cochinas dudas.

Y es que se dice que el senador habría visto las barbas de su vecino cortar por lo que decidió poner tierra de por medio para poner las suyas a remojar.

Sobre todo ahora que el tema del combate al huachicol y a la delincuencia organizada están de moda y en la mira de las fuerzas armadas del país.

Y particularmente por la presunta cercanía de “El Cachetes”, Othón Muñoz Bravo, empresario gasolinero detenido en Puebla por la Secretaría de Marina, con algunos actores políticos poblanos.

Son versiones que se dicen y que van de voz en voz en el círculo rojo.

Lo cierto es que la salida de Javier Lozano del gobierno galista deja un mal sabor de boca y pone en tela de juicio su lealtad al titular del ejecutivo.

Y lo peor para él, da mucho de que hablar entre los poblanos.

Primero, porque su arrogancia como funcionario público se refrenda y se presta a la especulación porque deja a medias un cargo que asumió con bombo y platillo.

Segundo, porque si supuestamente dejó el puesto para buscar la candidatura a gobernador la cosa se le va a complicar precisamente por su irresponsabilidad de dejar a medias un puesto que le confió el gobernador.

Y tercero, porque siendo realistas la imagen que el ex vocero conserva como político es la de un duro de su clase.

En lo personal creo que a Lozano se le complicaría si quisiera ir en busca de la candidatura al gobierno por el PAN, por el PRI y hasta por el PRD.

Porque insisto, la cruda realidad es que muy pocos poblanos votarían por Javier Lozano.

Me parece que más bien su idea es buscar arriba para poder negociar algo abajo.

Así que nadie dude que exista gato encerrado en la salida de Lozano del gabinete del gobernador Tony Gali, quien a veces se pasa de magnánimo.

El desdén de Lozano a su gobierno es el mejor ejemplo.

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Otro animal político que anda queriendo volar muy alto en Puebla sin paracaídas y con un riesgo francamente peligroso por su excesivo protagonismo es el diputado federal Alejandro Armenta Mier.

Ayer, tan sólo, se le ocurrió la puntada de llevar porra a la conferencia compartida con el mentado Frente Amplio Puebla Nos Une, agrupación creada a su conveniencia y encabezada por Alberto Guerrero Gutiérrez, ex líder del sindicato del Colegio de Bachilleres de Puebla (Cobaep).

Y es que Armenta cree que reuniendo a una bola de grillos va a presionar a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y a los dirigentes de Morena en Puebla para hacerse de la candidatura al gobierno.

Cosa completamente equivocada.

Porque lo único que está haciendo el ex priista, actual soldado marinista, es echarse la soga al cuello.

Sobre todo porque está echando mano de las viejas prácticas del PRI para tratar de arrebatar una candidatura y pretender hacer su voluntad; además, intenta hacer creer que él sería mejor perfil que Enrique Cárdenas Sánchez, ex rector de la Udlap.

Cosa, insisto, completamente equivocada porque Armenta tiene muchos negativos y una cola muy, muy larga y muy difícil de ocultar.

Alejandro Armenta es el único de los 4 fantásticos que queda vivo en Morena y que podría ser tomado en cuenta para la candidatura a la gubernatura pero el tiempo y los recursos para lograrlo se le están agotando.

Ya Fernando Manzanilla Prieto, José Juan Espinosa Torres y Luis Miguel Barbosa Huerta quedaron fuera de toda posibilidad.

Cosa que me parece un error gravísimo de Morena.

Así que ya sólo falta que los morenos también revienten a Armenta.

Tiempo al tiempo.

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Con la novedad de que el regidor panista-yunquista, Adán Domínguez Sánchez, ya empezó a promoverse para un nuevo cargo de elección popular, tal vez para una diputación federal o local.

El pretexto ideal que encontró Adán fue una cosa que se llama “Campaña de cultura de la movilidad”.

Algo que solamente él entiende.

El caso es que Adán no ha podido ni proteger, ni erradicar o disminuir  de alguna forma la inseguridad en su colonia, San José Mayorazgo, donde día a día sus vecinos son presa de los ladrones de autopartes y de casa habitación.

Pero eso sí, ahora ya quiere resolver los problemas de todo el mundo.

Ah que mi regidor, tan vivillo y mañoso.

Hoy que se acercan los tiempos electorales ya se hace presente.

Lo mejor que podría hacer es ponerse a trabajar.

Y, desde luego, trabajar más en la protección de su colonia.

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

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