*Por: Dra. Ma. Guadalupe Chávez Ortiz
La pandemia ha puesto en evidencia las desigualdades históricas que vivimos en México en diversos aspectos, tanto en lo económico, como el acceso a la salud, como la disparidad de género, desigualdad en educación, incluso la infraestructura física y el acceso a la tecnología, al internet, entre muchas otras.
Una de las brechas que en esta pandemia se ha evidenciado de manera silenciosa ha sido la disparidad en el trabajo dentro del hogar, se ha agudizado la carga de trabajo para las mujeres, muchas de las actividades que se realizaban en lo público retornaron a la vida privada y muchas de estas recayeron nuevamente en las mujeres, de manera sutil se fueron reajustando las dinámicas familiares, las tareas cotidianas y la responsabilidad del cuidado de sus miembros, lo que creíamos duraría unas pocas semanas se ha convertido en casi un año de cuarentena, lo que ha implicado renegociar en más de una ocasión las actividades dentro del hogar.
Vayamos identificando algunas de estas disparidades.
Uso del espacio, quedo claro que no todas las personas cuentan con un espacio digno para “quedarse en casa” datos de CONEVAL en 2020 refieren que, 1.6 millones de personas viven en hogares con hacinamiento, lo que deja en evidencia limitaciones en la calidad de vida, la vulnerabilidad que experimentan las mujeres en espacios hacinados es mayor, pues sabemos que tanto las niñas como las adolescentes y mujeres adultas requieren mayor privacidad para su aseo personal, para el cambio de ropa, incluso para el ejercicio de su sexualidad.
En pandemia las mujeres tuvieron la responsabilidad de establecer y negociar la nueva restructura, organización de la casa-oficina, sala de juegos, espacio escolar, sala de televisión, incluso el uso de baños y cocina en muchos hogares se ha visto desbordado por el uso las 24 horas del día, basta escuchar a muchas madres de familia comentando sobre la pila de trastes que se juntan durante el día, si bien en muchos hogares esta tarea se distribuye entre sus integrantes, la mayoría de las tareas específicas y de organización lamentablemente recaen en las mujeres, siguen existiendo actividades que los varones no las realizan por considerarlas nimias o porque no saben que hay que hacerlas, por ejemplo, podrán sacar la basura pero para ellos no es primordial el lavado del bote, pueden tirar una comida caduca del refrigerador pero no limpiar de manera profunda el espacio, realizan actividades generales pero no específicas, estas recaen de tácito en las mujeres.
Uso de tiempo, la pandemia evidencio el exceso de tiempo que las mujeres dedican a las tareas del hogar, al cuidado y acompañamiento de sus familiares, sin duda muchas de ellas han vuelto adquirir responsabilidades múltiples, atención y acompañamiento a los hijos en las tareas escolares, compra de víveres, elaboración de alimentos, limpieza del espacio doméstico, cuidado de enfermos, ya sea por enfermedades crónica degenerativas o contagios por Covid, sumado a ello las tareas del teletrabajo.
Estadísticas refieren que antes de la pandemia las mujeres dedicaban 7 horas aproximadamente a las tareas del hogar, el tiempo se ha incrementado tres horas más al día, esto hace evidente la cantidad de tiempo dedicado al trabajo no remunerado, este se ha duplicado, en cantidad y en horarios ampliados, para muchas mujeres con el teletrabajo han tenido la necesidad de reajustar horarios en las primeras horas del día o bien en las últimas horas para responder y mantener sus empleos.
Uso de los recursos, queda claro que la economía también se ha visto mermada en esta pandemia, basta acudir al mercado o tiendas de autoservicio para percatarnos de los precios de la canasta básica, muchas familias han sufrido un impacto económico por recortes laborales, por disminución de sus ingresos, por la privación de trabajos informales, por el cierre de empresas, entre otros. Es importante recordar que, cerca del 30% de los hogares en nuestro país son encabezados por mujeres, ellas han tenido que pensar opciones para mantener a sus familias, para reorganizar los gastos del hogar y esto no es para menos pues muchas mujeres pese a la pandemia han tenido que repensar estrategias para contar con un ingreso económico, vendiendo comida, elaborado galletas, cuidando a niños, entregando despensas en los hogares, elaborando cubrebocas, entre otros.
Esta feminización laboral en la pandemia ha pasado desapercibida, para muchas mujeres el exceso de trabajo en casa traerá consecuencias en su bienestar tanto físico como emocional.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
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