BIEN Y A LA PRIMERA

Omar Espinosa

La radio que vio nacer el siglo XXI en México, fue también la que comenzó a recorrer el camino de transición hacia la digitalización del medio y su inclusión en sistemas de innovación tecnológica. Los radiodifusores tuvieron que aceptar la evolución y pensar entonces en la adaptación de los contenidos al aire, para aplicarlos a los nuevos tiempos, a los siempre más exigentes gustos y a las necesidades de audiencias determinadas, cautivas y definidas.

La tecnología que parecía ser solo de paso, hoy después de 22 años, provoca una profunda sensación de eternidad.

Año 2000, el inicio de un sexenio de alternancia política, la derrota de un partido que, tras 70 años, entregaba la estafeta del Gobierno Federal para ya visualizar la alternancia donde la oposición también aprovechó el momento y comenzó a trabajar en el fortalecimiento de su pensamiento global, con proyección mesiánica del cambio social. Esta coyuntura y giro histórico en la política mexicana, igualmente ofreció mejores expectativas para los medios de comunicación, incluida la radio, pues los momentos habrían de señalar apertura, respeto y tolerancia por parte del sistema gubernamental para ellos. ¿Fue así?

Gabriel Sosa Plata, Director general de Radio Educación, defensor de audiencias y profesor e investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana, publicó en abril del 2001, en la Revista Mexicana de Comunicación N° 68, que en el caso de la radio estatal, educativa y universitaria, la situación fue igualmente buena en términos generales, con el arranque del año 2000, momento en el que se pudo realizar la Tercera Bienal Latinoamericana de Radio y el Primer Simposium Internacional de la Radio Cultural.

Agregó que fue en el 2000 cuando abrió sus puertas una nueva estación de FM, del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) en la Ciudad de México y se otorgaron más permisos para operar emisoras en el norte del país.

Fueron signos positivos de una radio que hacía años (y aun así lo hace) lucha por mantenerse como una alternativa de entretenimiento, difusión de la cultura e información frente a la avasalladora presencia de las radiodifusoras comerciales y ahora la aparición de plataformas digitales que amenazan con arrancarle atención a los medios ya consolidados.

De tal forma que la radio de perfil y formato universitario han tenido desde el año 2000, una participación muy activa, para luchar por el gusto de las revolucionadas audiencias, exigentes escuchas y fuertes críticos de contenidos auditivos.

¿Qué ejemplos de radio universitaria considerada competencia real para las estaciones de concesión comercial existen en México desde el inicio del siglo XXI? Lo platicamos en próximas entregas.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted, ¡muy buen día!

Facebook: Omar Espinosa Herrera

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